Muerto el perro

Hiba

Poeta recién llegado
Quinientas mil veces
me mordiste.

Quinientas mil veces
me mataste

sin darme cuenta.

Me enterró Madre
me enterró Hija
me enterró Hermana
me enterró Hijo.

Hoy
hace unos minutos
intentaste nuevamente
pero esta vez, yo
con el puñal
ceñido al puño
y el veneno
chorreando de mi espalda
te clavé la muerte
en tu pecho de perro.
 
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En el mundo, hay muchas fronteras.
Con las alas del pensamiento,
dejaremos atrás odio e indiferencia.
Y haremos las cosas, desde la frente.


Sin apelar a autoridades supuestamente altas.


Supuestamente carismáticas...
¡ El ático es la frente !
Ya que el cuerpo humano es un templo,
cuyas ventanas son los ojos.


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Una mirada limpia, ¿ Cómo la conseguimos ?
Esas ventanas necesitan un colirio tenaz y potente.
Sobre todo, si nos aplicamos a navegar por Internet,
desde nuestras computadoras sofisticadas.


Una mirada limpia, merced al agua del Mar imantada.


También es suero digno, la propia meada.
Ojos felices, que sonríen.
Ojos que ya no evitan el viento frío.
Ojos que miran a ambos lados.


Ojos que vuelan entre las nubes, y entienden que Dios no juega a los dados.
 

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En el mundo, hay muchas fronteras.
Con las alas del pensamiento,
dejaremos atrás odio e indiferencia.
Y haremos las cosas, desde la frente.


Sin apelar a autoridades supuestamente altas.


Supuestamente carismáticas...
¡ El ático es la frente !
Ya que el cuerpo humano es un templo,
cuyas ventanas son los ojos.


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Una mirada limpia, ¿ Cómo la conseguimos ?
Esas ventanas necesitan un colirio tenaz y potente.
Sobre todo, si nos aplicamos a navegar por Internet,
desde nuestras computadoras sofisticadas.


Una mirada limpia, merced al agua del Mar imantada.


También es suero digno, la propia meada.
Ojos felices, que sonríen.
Ojos que ya no evitan el viento frío.
Ojos que miran a ambos lados.


Ojos que vuelan entre las nubes, y entienden que Dios no juega a los dados.


¡Amén!
 

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