Luz en el suelo

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Entró silenciosa,

se pego al suelo como una bella alfombra

y dio a mi alma una pequeña luz.


Me asome de refilón al comedor,

la descubrí blanca y luminosa,

alegro mi mañana

tan pequeña,

tan tenue,

me trae vida solo verla.


Tomó conciencia de su pequeñez

y de “su grandeza”.


Agradezco con solo mirarla

el día a mi Dios desconocido

y vuelvo a mirarla

para vigilar su movimiento

que invade mi casa.


En muchos momentos

trato de poner luz a mis horas,

corro las cortinas,

enciendo una velita en las tardes frías;

corto una flor

o canto una letanía

que se que me enciende el alma.
 
Entró silenciosa,

se pego al suelo como una bella alfombra

y dio a mi alma una pequeña luz.


Me asome de refilón al comedor,

la descubrí blanca y luminosa,

alegro mi mañana

tan pequeña,

tan tenue,

me trae vida solo verla.


Tomó conciencia de su pequeñez

y de “su grandeza”.


Agradezco con solo mirarla

el día a mi Dios desconocido

y vuelvo a mirarla

para vigilar su movimiento

que invade mi casa.


En muchos momentos

trato de poner luz a mis horas,

corro las cortinas,

enciendo una velita en las tardes frías;

corto una flor

o canto una letanía

que se que me enciende el alma.
La luz que viene a iluminar la tarea justa de cada día. La luz que nos acompaña en cada instante de esta vida que vivimos en la conciencia de ser. Magnífico poema. Un placer cococer su obra. Mis saludos.
 
Entró silenciosa,

se pego al suelo como una bella alfombra

y dio a mi alma una pequeña luz.


Me asome de refilón al comedor,

la descubrí blanca y luminosa,

alegro mi mañana

tan pequeña,

tan tenue,

me trae vida solo verla.


Tomó conciencia de su pequeñez

y de “su grandeza”.


Agradezco con solo mirarla

el día a mi Dios desconocido

y vuelvo a mirarla

para vigilar su movimiento

que invade mi casa.


En muchos momentos

trato de poner luz a mis horas,

corro las cortinas,

enciendo una velita en las tardes frías;

corto una flor

o canto una letanía

que se que me enciende el alma.


Luz para la soledad plasmada con detalles y la verdad de una sucesión de hechos que dan a tu ser vida; tiene buena forma y profundo tu versar. Un agrado leerte, saludos desde Colombia.
 
Entró silenciosa,

se pego al suelo como una bella alfombra

y dio a mi alma una pequeña luz.


Me asome de refilón al comedor,

la descubrí blanca y luminosa,

alegro mi mañana

tan pequeña,

tan tenue,

me trae vida solo verla.


Tomó conciencia de su pequeñez

y de “su grandeza”.


Agradezco con solo mirarla

el día a mi Dios desconocido

y vuelvo a mirarla

para vigilar su movimiento

que invade mi casa.


En muchos momentos

trato de poner luz a mis horas,

corro las cortinas,

enciendo una velita en las tardes frías;

corto una flor

o canto una letanía

que se que me enciende el alma.
Luz abierta en ese reflejo donde los infinitos espacios del sentimiento
se abren a ella. un valido camino alumbrado, un ejemplo para que
la vida se surta de intensidades luminicas. excelente. saludos
amables de luzyabsenta
 

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