Lírico.
Exp..
El profesor
Las clases, que les doy, particulares
a varias cuarentonas divorciadas
suelen dejarlas más desestresadas
que andar de cacería por los bares.
Tres rondas a la hora en sus hogares
y nadie perturbando las saladas
lecciones magistrales, explicadas
sin más que ciertos juegos malabares.
-Nos vemos en dos días-, yo les digo
mientras ellas se tocan el ombligo
y trepa la ginebra su espinazo.
Así será sin duda, pues el tema
de cuando van mamadas no es problema
para cobrar con clase un braguetazo.
Las clases, que les doy, particulares
a varias cuarentonas divorciadas
suelen dejarlas más desestresadas
que andar de cacería por los bares.
Tres rondas a la hora en sus hogares
y nadie perturbando las saladas
lecciones magistrales, explicadas
sin más que ciertos juegos malabares.
-Nos vemos en dos días-, yo les digo
mientras ellas se tocan el ombligo
y trepa la ginebra su espinazo.
Así será sin duda, pues el tema
de cuando van mamadas no es problema
para cobrar con clase un braguetazo.