Amaneciendo en la levedad
de los atentos suburbios
un atlético disturbio
lamenta la muerte de la noche,
lastimosa lluvia de reproches clandestinos
acongoja las aristas del invierno.
El frío no es de afuera,
hibernando en el nido de las lágrimas
El frío es el manto turbio y denso
que abriga las antiguas metáforas,
hambrientas bocas que atisban
el abrazo con su aliento.
Mantienen el sonámbulo discurso
de la gélida y tosca madrugada
que deambula en los adentros.
Mística ornamentación de los ojos
aplastando el temor al vacío;
y la dignidad que soporta
para alcanzar la diadema de los sueños
redención del autismo
que parafraseando al miedo
duerme como un feto
en el andamiaje
del lirio
que presume de nostalgia
para vivir en secreto.