Coronado Smith
Poeta recién llegado
RÉQUIEM POR LA CORDURA
Señor de los cielos mancillados,
tu que ni vives, ni reinas,
materialízate en esencia pura,
y preséntate aquí, en nuestra tierra.
No matarás matando,
dice el quinto mandamiento,
Francisco y sus huestes lo incumplieron
y la iglesia los está defendiendo.
Amarás al prójimo como a ti mismo,
explícale al “Apóstol Santiago”,
qué desear que se ahoguen los demás,
es tener pensamientos impuros.
Dale cordura a tus profetas,
principalmente a Pablo y Alberto,
que no den falsos testimonios,
que no incumplan el octavo mandamiento.
Líbranos de la serpiente Federico,
y de sus ponzoñosas palabras,
para que no siembre discordia,
ni ofrezca su podrida manzana.
Dales cordura a los necios,
para que no cometan actos impuros,
haz que despierten los ciudadanos
por los “falsos mesías” aborregados.
Señor de los cielos mancillados,
tu que ni vives, ni reinas,
materialízate en esencia pura,
y preséntate aquí, en nuestra tierra.
No matarás matando,
dice el quinto mandamiento,
Francisco y sus huestes lo incumplieron
y la iglesia los está defendiendo.
Amarás al prójimo como a ti mismo,
explícale al “Apóstol Santiago”,
qué desear que se ahoguen los demás,
es tener pensamientos impuros.
Dale cordura a tus profetas,
principalmente a Pablo y Alberto,
que no den falsos testimonios,
que no incumplan el octavo mandamiento.
Líbranos de la serpiente Federico,
y de sus ponzoñosas palabras,
para que no siembre discordia,
ni ofrezca su podrida manzana.
Dales cordura a los necios,
para que no cometan actos impuros,
haz que despierten los ciudadanos
por los “falsos mesías” aborregados.
Última edición: