Teo Moran
Poeta fiel al portal
Al compás del aire vuela la mariposa,
entre nardos y girasoles, campos de cebada,
toma a la brisa entre sus delicadas alas,
forja al sombrío pinar con sus luces de escarcha
y en mi corazón carámbanos fríos de plata,
una nostalgia triste que embarga el alma.
No sé donde llegarán sus aleteos irisados
si en mi pecho vacío no entra el aire,
en mi boca cerrada no cabe palabra,
y en mi sueño las pajizas hojas mueren
bajo la sombra de una alta montaña.
Deberá tornar la mariposa al campo segado,
eludir el plomizo atardecer de la amapola,
contener el aullido del cauce cristalino
con el aleteo frágil de mi leve respiración,
mas no sé si perdonará que me haya rendido
y haya dejado entrar a la amarga desilusión,
solo quise volar junto a ella por el sombrío monte,
ver como nuestras alas dibujadas en el cauce
acarician los pétalos de unas hermosas flores,
a los campos de trigo y a los atentos girasoles,
pero la mariposa abandonó mi pecho
y en su hueco vacío la plomiza tarde
acalló el batir de las alas en el horizonte,
sabré entonces, desnudo, herido y sin alas,
en la levedad de un pétalo que fallece,
como etérea se aleja y después desaparece.