Brotan ya los rosales en el jardín,
la primavera asoma por el paseo
y la luz amarilla y naranja
se posa suave en el albero
cayendo de entre los árboles.
Los pájaros hacen el cortejo
recordándome
cuando la sexualidad vivía en mi cuerpo.
Es un lastre que ya no quiero,
pero si bulle una sensualidad
suave y Divina
que suple de más
a otros placeres.
238
la primavera asoma por el paseo
y la luz amarilla y naranja
se posa suave en el albero
cayendo de entre los árboles.
Los pájaros hacen el cortejo
recordándome
cuando la sexualidad vivía en mi cuerpo.
Es un lastre que ya no quiero,
pero si bulle una sensualidad
suave y Divina
que suple de más
a otros placeres.
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