Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me emplazo los labios,
con los signos, con sus manos.
Estancia de lo tácito y lo visible.
como derroches que lavan la carne;
como algún invento, anudándose;
mientras la sangre expía
una espina dorsal.
Me emplazas los labios;
mientras los cadáveres se quedan
sin trascendencia, sin horizonte,
sin finitud.
Tan desgarradoramente la belleza y el horror.
Comienzo, intento
y como un reo,
sé, que la partida ha empezado otra vez.
con los signos, con sus manos.
Estancia de lo tácito y lo visible.
como derroches que lavan la carne;
como algún invento, anudándose;
mientras la sangre expía
una espina dorsal.
Me emplazas los labios;
mientras los cadáveres se quedan
sin trascendencia, sin horizonte,
sin finitud.
Tan desgarradoramente la belleza y el horror.
Comienzo, intento
y como un reo,
sé, que la partida ha empezado otra vez.