lesmo
Poeta veterano en el portal
Mírame, que sigo al lado
Es a veces que el alma se me esponja,
debe ser el efecto de mis fármacos
que me abren el ser al exterior
y confunden las cuentas en el ábaco.
No comprendo las voces de la ausencia,
cuando antes brillaban, y a diario,
y me daban motivo a ser mejor
esos versos, tus versos acordados.
Algo tuve que hacer, pero lo ignoro,
pero pudo dolerte, y no lo alcanzo,
no tengo ese candor, el que es preciso
para nunca azotar ningún costado;
y es que ahora pregunto, me pregunto,
si yo pude causarte tanto daño.
Y será el miserere el que proclame
de tierra mi cabello embadurnado.
Lo último que quiero es no encontrarme
entre aquellos que viajan a tu lado,
y al cabo de mis labios sale un ruego,
el fundirnos los dos en un abrazo.
Es a veces que el alma se me esponja,
debe ser el efecto de mis fármacos
que me abren el ser al exterior
y confunden las cuentas en el ábaco.
No comprendo las voces de la ausencia,
cuando antes brillaban, y a diario,
y me daban motivo a ser mejor
esos versos, tus versos acordados.
Algo tuve que hacer, pero lo ignoro,
pero pudo dolerte, y no lo alcanzo,
no tengo ese candor, el que es preciso
para nunca azotar ningún costado;
y es que ahora pregunto, me pregunto,
si yo pude causarte tanto daño.
Y será el miserere el que proclame
de tierra mi cabello embadurnado.
Lo último que quiero es no encontrarme
entre aquellos que viajan a tu lado,
y al cabo de mis labios sale un ruego,
el fundirnos los dos en un abrazo.
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