BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llevo la fatalidad en mi vida,
como un síntoma de algo, de algo
brutalmente inconcreto. Éter disperso
de todas las sombras acumuladas,
esta tragedia asoma como un sol despreciado,
por las enredaderas de un jardín enloquecido.
Barco que en cada ataúd naufraga,
rey asombrado de sus propias mutaciones,
mi vida, me parece, por instantes,
llena de significado, otros, un pez muerto
de cola siniestra.
Sombrío y respetuoso, camino los días
sin aventura, como si un páramo se hubiera
asentado en mi garganta.
Mientras, llevo la fortuna de mi salvación,
a cuestas, como en un solo hombro.
©
como un síntoma de algo, de algo
brutalmente inconcreto. Éter disperso
de todas las sombras acumuladas,
esta tragedia asoma como un sol despreciado,
por las enredaderas de un jardín enloquecido.
Barco que en cada ataúd naufraga,
rey asombrado de sus propias mutaciones,
mi vida, me parece, por instantes,
llena de significado, otros, un pez muerto
de cola siniestra.
Sombrío y respetuoso, camino los días
sin aventura, como si un páramo se hubiera
asentado en mi garganta.
Mientras, llevo la fortuna de mi salvación,
a cuestas, como en un solo hombro.
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