Mal tiempo.
No tengo otoño ni primavera,
solo un poco lluvioso y a veces
seco.
Las lágrimas del cielo inundan
mi congoja, vistiéndome con el
traje de la humedad.
En la tarde solitaria aquella
silueta de mujer es mi compañía,
entonces el traje está seco.
Y en la hamaca se mueven los
pensamientos agitados, mientras
una tormenta se avecina.
No hay hielo, pero está frío, el
gélido dolor del alma atormentada
se deshace en una carcajada de
burlón desprecio.
Recio el combate de la incertidumbre,
la duda, ¡Grito! Y me pregunto ¿Por
qué duele tanto el amor?
Dr. Augusto César Morales Velásquez.
No tengo otoño ni primavera,
solo un poco lluvioso y a veces
seco.
Las lágrimas del cielo inundan
mi congoja, vistiéndome con el
traje de la humedad.
En la tarde solitaria aquella
silueta de mujer es mi compañía,
entonces el traje está seco.
Y en la hamaca se mueven los
pensamientos agitados, mientras
una tormenta se avecina.
No hay hielo, pero está frío, el
gélido dolor del alma atormentada
se deshace en una carcajada de
burlón desprecio.
Recio el combate de la incertidumbre,
la duda, ¡Grito! Y me pregunto ¿Por
qué duele tanto el amor?
Dr. Augusto César Morales Velásquez.