BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
De vez en cuando, me pertenece
la feliz idea de ser dichoso. Es entonces,
que me aburren caóticos designios,
oscuridades tenebrosas, o espacios sacrílegos
que yo sólo imagino, en mi derrota.
Es sólo que naufragan mis sensaciones,
y vomito esperpentos y experimentos. Es sólo
que inicio un leve remonte de acequias y montes
incontrolables.
Es que la dicha me embarga y se acumulan en mí
sus alas de nieve, y se vuelve plena el alba
y escucho caer los copos con verdadero fervor.
Hasta vestirme de negro, de nuevo, queda
un trecho magnífico-.
©
la feliz idea de ser dichoso. Es entonces,
que me aburren caóticos designios,
oscuridades tenebrosas, o espacios sacrílegos
que yo sólo imagino, en mi derrota.
Es sólo que naufragan mis sensaciones,
y vomito esperpentos y experimentos. Es sólo
que inicio un leve remonte de acequias y montes
incontrolables.
Es que la dicha me embarga y se acumulan en mí
sus alas de nieve, y se vuelve plena el alba
y escucho caer los copos con verdadero fervor.
Hasta vestirme de negro, de nuevo, queda
un trecho magnífico-.
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