Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la frontera vaga de la vida
de rutas que vagan indolentes,
unas llevan a parajes olvidados
y otras a destinos inclementes
Un linde marca la vida de la muerte,
desde puntos de trechos caminados
de valles fugaces de luz disminuida
a pastos secos por el sol cegados
El imparable reloj de la existencia
vigila mudo el desenlace de la vida,
marcando a lento paso indiferente
la hora final de la fatal partida
Si bien irremediable el desenlace,
queda tiempo de modo prevenido
para maletas y cuentas ordenar,
hasta la muerte en orden precavido
Aunque la muerte sea irremediable,
que desprevenido te lleve sin cuidado
o simplemente espera a que de luto,
desistas de vivir, solo y cansado
Cuando al linde de la vida acerques
y grises veas tus pastos desolados,
al menos puedes confrontar la muerte
esperándola en tu linde deseado
Puedes reflexionar ambas opciones,
aguardar a que ella te sorprenda
o esperar impasible en tu frontera,
con el reloj marcando la partida
de rutas que vagan indolentes,
unas llevan a parajes olvidados
y otras a destinos inclementes
Un linde marca la vida de la muerte,
desde puntos de trechos caminados
de valles fugaces de luz disminuida
a pastos secos por el sol cegados
El imparable reloj de la existencia
vigila mudo el desenlace de la vida,
marcando a lento paso indiferente
la hora final de la fatal partida
Si bien irremediable el desenlace,
queda tiempo de modo prevenido
para maletas y cuentas ordenar,
hasta la muerte en orden precavido
Aunque la muerte sea irremediable,
que desprevenido te lleve sin cuidado
o simplemente espera a que de luto,
desistas de vivir, solo y cansado
Cuando al linde de la vida acerques
y grises veas tus pastos desolados,
al menos puedes confrontar la muerte
esperándola en tu linde deseado
Puedes reflexionar ambas opciones,
aguardar a que ella te sorprenda
o esperar impasible en tu frontera,
con el reloj marcando la partida
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