Magia

¡Que dolor
que mis labios sepan ahora
que los sapos nunca son príncipes,
ni los cuentos de Hadas
tienen barita mágica!.


La realidad nos golpea en el rostro sin contemplación, recuerdo cuando me di cuenta que el niño Jesús eran papá y mamá, tenía nueve años, moví el escaparate para recuperar una pelota de goma y, oh sorpresas y decepción, hallé los juguetes que pedimos al niño Jesús en las cartas que escribíamos antes de Navidad. Bonito tu poema, me gusta la economía poética, decir mucho con pocas palabras, te felicito.
Por cierto, varita no es con "v"? Chequea bien. Porque me parece que barita es el óxido de bario. Saludos cordiales
 
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