Sigo Preso (Oda Trenzada)

Miguel Mercurio

Poeta recién llegado
Sigo preso en las lúgubres noches
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.

Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.

Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.

Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.

El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.

Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a ti ataron.
 
Sigo preso en las lúgubres noches
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.

Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.

Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.

Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.

El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.

Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a

ti ataron.
Sigo preso en las lúgubres noches
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.

Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.

Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.

Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.

El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.

Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a ti ataron.

Sigo preso en las lúgubres noches
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.

Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.

Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.

Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.

El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.

Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a ti ataron.


Sigo preso en las lúgubres noches
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.

Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.

Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.

Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.

El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.

Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a ti ataron.


Ineresante esta estructura en que la última palabra de cada verso rima con la primera frase del verso siguiente, y además es muy melodiosa.
Ya veo porqué la llamas trenzada, las rimas forman una trenza desde el primero hasta el último verso. Te quedó genial. Abrazos poeta
 
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