Marzo llegó y pasó, y duro sigue sentado a sus anchas mintiendo que las culpas son ajenas y los "logros" propios (anque no le veo ningún logro a ese desgobierno).
Mi posición de la revisión de la historia es una: desmitificar el mito y la propaganda.
Lógicamente ver la historia pasada con ojos actuales lleva a muchos a considerar los roles de la moral y conocimientos actuales.
Así, en lugar de describir la historia (en su tiempo y contexto), la interpretan y amoldan para justificar ideas actuales (que de seguro años atrás no existían).
Una cosa es repasar crónicas y otra es analizar, y otra muy diferente es criticar. Pero lo peor es revisar la historia para ajustarla a los deseos actuales... eso no es historia, es manipulación.
A veces las manipulaciones pueden tener objetivos válidos, como simplificar la historia para facilitar su enseñanza o comprensión.
Pero otras veces, sobre todo cuando se enredan discursos políticos de por medio, sin duda es una afrenta destinada específicamente a ganar electorado o disminuir resistencias.
En esto hay que ser claros: la política ansiosa de poder no juega limpio. Y sus ansias de poder tampoco tienen objetivos limpios.
La gente buena no mata para acabar con el mal, mientras las gente mala si mata para seguir con su mal.
Ahora, entendiendo que no hay un absoluto blanco-negro, sino miles de tonalidades grises de mates a brillantes, es que la verdad se asoma para miles de interpretaciones.
Repito: hay que ver los hechos y no justificarlos al día actual. Ellos tuvieron sus justificaciones en su fechas.
Un error muy común ha sido la figura del dictador.
Conviene revisar las crónicas del más exitoso dictador en la historia, y no una sino dos veces dictador: Cincinato ( Lucius Quinctius Cincinnatus).
Y es que un dictador no es necesariamente un tirano o un benévolo.
Pero a nuestros días se forjó la idea de un dictador era alguien opresor que se tomó a la fuerza el poder y la ejercía de modo brutal.
Es curiosa la definición de "dictador" dada por la esfera izquierdista (ver el breve diccionario político de Okinov
http://www.wenceslaoroces.org/arc/sup/dicpol/index.htm).
Que dice:
DICTADOR: gobernante que posee poder ilimitado, pisotea las leyes y, valiéndose de la violencia, administra uniper-sonalmente el Estado.
Un solo concepto muy preciso.
Y se aumenta la curiosidad aumentada pues más adelante define la dictadura del proletariado:
DICTADURA DEL PROLETARIADO: poder de la clase obrera que se establece en el curso de la revolución socialista. La D. del p. es históricamente lógica y necesaria para la realización de los objetivos de clase del proletariado, de su misión histórica mundial: la supresión del capitalismo y, con él, de toda explotación del hombre por el hombre y de todas las formas de opresión social y nacional, y la edificación del socialismo. En el contexto de una enconada lucha de clases entre la burguesía, que se vale de todos los medios para perpetuar su dominación, y la clase obrera, no existe otra vía de transformación revolucionaria de la sociedad, de supresión del capitalismo y de construcción del socialismo. La base de la D. del p. y su principio máximo es la alianza de la clase obrera y el campesinado, correspondiendo el papel dirigente a la clase obrera. La doctrina de la D. del p. constituye una importantísima parte integrante del marxismo-leninismo y del comunismo científico. "Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado" (C. Marx)...
Blah blah blah... pues sigue el discurso muchas más líneas.
Entonces el dictador es malo, pero la dictadura del proletariado es buena y además deseable e imparable y... etc. ¿?¿?¿?!!!
Es por demás lógico que para un frente que sabe manejar el lenguaje, lo usaran torciendo palabras y significados para que signifiquen lo que les beneficie.
Así pues para ellos los revolucionarios son buenos, lindos, humanitarios, solidarios, generosos, justos, correctos, festivos, alegres... mientras los contra-revolucionarios serán malos, inhumanos, déspotas, interesados, monetarizados, feos, calvos, gordos, injustos, incorrectos, amargados, parcos, aburridos, estirados, creídos, etc.
De allí la importancia de dos aspectos claves en el estudio de la historia:
Ver al menos dos versiones que se contrapongan.
Tomar los hechos comunes en estas y partir de esa verdad.
Si logro al menos despertar esa inquietud por ver las dos caras de la moneda y entender que el canto es lo real, me daré por satisfecho.