Dolor y gozo de la vida
Deja volar a los pájaros
que cantan en tu interior
El dolor va unido
al placer de vivir
una vida en plenitud
La lluvia cae
y las mariposas siguen revoloteando
Iluminadas a la luz de la farola
danzan con las lágrimas del agua
El balet perpetuo del alma
La noche las hace brillar
como luceros del alba
Porque juntos claman al cielo
y marcan el camino del mañana
El frescor alienta tu bilis
desatando los hilos de la pasión
que se encogen en su crepitar
en tu pituitaria glándula
Ay respirar alivia el pesar
y deja el sendero andar
En la sangre gitana
se agita tu garganta
dando ritmo a tus pies
que taconean para ahuyentar
como romero y laurel
a las brujas malas
El fragor de una guitarra
suena triste y dura
con la garra palmeada
Hay que dar guerra
cuando se está a tiempo
para ir sacio a la eterna posada
Fuera duendes y cuchillos
Almidonados cojines de plumón
acaricien mi cara
Que la noche detenga
los sufridos gritos
de esperanzas no alcanzadas
La serenidad armoniosa
reviva mi cansado cuerpo
Ni pasado, ni futuro
nafrage mi barca
Sólo me acune
en un presente sin mácula
Que la lluvia no cese
su canto sacie mi sed dormida
Trayendome la salud que falta
para que el gozo venza a la nada
Derechos reservados
30/11/2019
Dikia
Deja volar a los pájaros
que cantan en tu interior
El dolor va unido
al placer de vivir
una vida en plenitud
La lluvia cae
y las mariposas siguen revoloteando
Iluminadas a la luz de la farola
danzan con las lágrimas del agua
El balet perpetuo del alma
La noche las hace brillar
como luceros del alba
Porque juntos claman al cielo
y marcan el camino del mañana
El frescor alienta tu bilis
desatando los hilos de la pasión
que se encogen en su crepitar
en tu pituitaria glándula
Ay respirar alivia el pesar
y deja el sendero andar
En la sangre gitana
se agita tu garganta
dando ritmo a tus pies
que taconean para ahuyentar
como romero y laurel
a las brujas malas
El fragor de una guitarra
suena triste y dura
con la garra palmeada
Hay que dar guerra
cuando se está a tiempo
para ir sacio a la eterna posada
Fuera duendes y cuchillos
Almidonados cojines de plumón
acaricien mi cara
Que la noche detenga
los sufridos gritos
de esperanzas no alcanzadas
La serenidad armoniosa
reviva mi cansado cuerpo
Ni pasado, ni futuro
nafrage mi barca
Sólo me acune
en un presente sin mácula
Que la lluvia no cese
su canto sacie mi sed dormida
Trayendome la salud que falta
para que el gozo venza a la nada
Derechos reservados
30/11/2019
Dikia
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