C
Caperucito
Invitado
El tiempo nos degrada
y sin posibilidad de noquearlo
peleamos agónicos.
Nos sentimos cercanos a la inmortalidad
aunque no confesemos la esperanza
de batir a la vida en su terreno.
El reloj nos depara una victoria pírrica,
muchos más de cien años
de soledad y cuerpos consumidos.
y sin posibilidad de noquearlo
peleamos agónicos.
Nos sentimos cercanos a la inmortalidad
aunque no confesemos la esperanza
de batir a la vida en su terreno.
El reloj nos depara una victoria pírrica,
muchos más de cien años
de soledad y cuerpos consumidos.