Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Ella no admite besos,
ni se desnudara toda,
su cuerpo casi perfecto,
con un halo de autómata.
Cede sus frías formas,
por unos minutos,
pero no asoma gloria,
ni gozo alguno.
Quererla es indecible,
como querer la muerte,
por bajo mundo se exhibe,
nada le satisface ni siente.
Aun estando enterados,
siguen cayendo en su red,
unos pobres desesperados,
con ansia por femenina piel.
La apatía contundente,
de una soledad infinita,
amarla le profiere,
otra segura visita.
Como una muñeca,
de triste aparador,
amantes embelesa,
y se vuelve obsesión.
Quererla es similar,
a desear inerte objeto,
impasible imposible saciar,
hasta el final de los tiempos.
Sus ojos color miel vacíos,
rehúyen de frente mirarles,
quien ame ya está perdido,
a la decepcionada galante…
ni se desnudara toda,
su cuerpo casi perfecto,
con un halo de autómata.
Cede sus frías formas,
por unos minutos,
pero no asoma gloria,
ni gozo alguno.
Quererla es indecible,
como querer la muerte,
por bajo mundo se exhibe,
nada le satisface ni siente.
Aun estando enterados,
siguen cayendo en su red,
unos pobres desesperados,
con ansia por femenina piel.
La apatía contundente,
de una soledad infinita,
amarla le profiere,
otra segura visita.
Como una muñeca,
de triste aparador,
amantes embelesa,
y se vuelve obsesión.
Quererla es similar,
a desear inerte objeto,
impasible imposible saciar,
hasta el final de los tiempos.
Sus ojos color miel vacíos,
rehúyen de frente mirarles,
quien ame ya está perdido,
a la decepcionada galante…