lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Cesó el canto de la alondra
al comenzar la mañana,
el cielo se hizo de plomo,
y mi boca, barro y agua;
suspirar quieren los árboles,
anidar quieren las águilas,
mientras la tormenta arrecia
y se ahoga en mi garganta.
Ya no hay trinos en el aire
ni hojas verdes en las ramas,
mi alma de pena muere,
tan sólo el frío la abraza.
Lomafresquita
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