Asklepios
Incinerando envidias
Si alguna vez has sido arrastrado
a las entrañas más profundas de
las sombras, recordarás que no hay
tiempo para lamerse las heridas, que
no queda tiempo para los lamentos.
Que se ha de salir cuanto antes de
ese vivir sin vida y tan vacío.
Expulsar, con la única ayuda del
propio latir, a la desierta y sofocante
desnudez del imposible que nos rodea
Lo más difícil ya está hecho.
Pero aún se ha de sufrir un poco más.
Se sentirá algo que nos seguirá abrasando.
Entonces, hay que pensar en nada.
Vaciar y anular cuanto se pueda
la actividad cerebral y procurar no
interrumpir la misión que el resto de lo que somos
sabe que es su labor.
Más pronto o más tarde regresamos
de un viaje que, estaremos totalmente convencidos,
jamás se volverá a realizar.
a las entrañas más profundas de
las sombras, recordarás que no hay
tiempo para lamerse las heridas, que
no queda tiempo para los lamentos.
Que se ha de salir cuanto antes de
ese vivir sin vida y tan vacío.
Expulsar, con la única ayuda del
propio latir, a la desierta y sofocante
desnudez del imposible que nos rodea
Lo más difícil ya está hecho.
Pero aún se ha de sufrir un poco más.
Se sentirá algo que nos seguirá abrasando.
Entonces, hay que pensar en nada.
Vaciar y anular cuanto se pueda
la actividad cerebral y procurar no
interrumpir la misión que el resto de lo que somos
sabe que es su labor.
Más pronto o más tarde regresamos
de un viaje que, estaremos totalmente convencidos,
jamás se volverá a realizar.