Allan Nápoles
Poeta recién llegado
Y te recuerdo así,
como la sensación de fuego envolviendo mi piel,
como esos remolinos invadiendo mí ser.
Y te recuerdo así,
por el verde de tus ojos y tu blanca piel,
por las olas que la vida, diseñó en tu ser.
Como la promesa sin cumplir,
el beso o el abrazo que no di,
esos sueños rotos y desvelos
que hoy se adueñan de mí.
Con la incertidumbre del porvenir,
el deseo en vano de tenerte aquí,
esas sinceras e infinitas ganas
de siempre hacerte feliz.
Y te recuerdo así,
sin fuego, sin piel, sin remolinos, ni mi ser,
sin verde ni blanco, sin esas bellas olas,
que curaban el hastío.
Te fuiste, no dejaste nada,
ninguna esperanza,
sin mi ser en tu vida,
sin tu ser en la mía.
Allan Nápoles.
como la sensación de fuego envolviendo mi piel,
como esos remolinos invadiendo mí ser.
Y te recuerdo así,
por el verde de tus ojos y tu blanca piel,
por las olas que la vida, diseñó en tu ser.
Como la promesa sin cumplir,
el beso o el abrazo que no di,
esos sueños rotos y desvelos
que hoy se adueñan de mí.
Con la incertidumbre del porvenir,
el deseo en vano de tenerte aquí,
esas sinceras e infinitas ganas
de siempre hacerte feliz.
Y te recuerdo así,
sin fuego, sin piel, sin remolinos, ni mi ser,
sin verde ni blanco, sin esas bellas olas,
que curaban el hastío.
Te fuiste, no dejaste nada,
ninguna esperanza,
sin mi ser en tu vida,
sin tu ser en la mía.
Allan Nápoles.