ropittella
Poeta veterana en el Portal
"Una novela es la vida secreta de un escritor.
El oscuro hermano gemelo de un hombre."
William Faulkner.
.

Calicanto para el soñador
guerrero noble de Lepanto.
Quién sabrá si aquí se habrá concebido
-por mero aburrimiento-
la magistral medida
de la novela cervantina...
Armaduras de misterio
desde el prólogo quijotesco:
humor negro, fina ironía,
las paredes blancas de la cueva,
pánico para el escritor malherido.
Y un cómodo asiento,
por el ventanuco el viento
de los gigantes molinos,
parodia de las parodias
del grotesco idealismo,
del fracasado patriotismo.
Voraces fantasías,
la esclavitud en Argel,
la locura del castillo.
Todos los caminos recorridos,
todos los seres conocidos,
quimeras en el papel
¡Qué genio, qué ingenio,
cuán vasta la geografía
que usara por su porfía!
Tal parece que todo lo hubiere dicho
para guardar el secreto...
Hacerse inmortal en la autoría de un acertijo:
un lugar innombrable,
en la Mancha -paradoja de coincidencia por caer preso-
sombrío...
Y un mundo irrealizable
de fervoroso delirio,
que solo un Sancho escudero,
curioso buen amigo,
acompañaría
en el rol del más cuerdo,
de quien calla silente
la locura que observa
y en su costado egoísta
aprovecha el camino...
Tal vez Dulcinea exista,
tan bella, tan santa,
tan parecida a la Penélope
de la tragedia...
Caballeros eran los de antes,
los valientes, sí...
¿Mas dónde nació el Quijote
que nos contó a Cervantes?
¿Habrá sido aquí?
Me lo imagino divertido,
mirando cómo
cuatrocientos años
no nos han servido,
ni a los más sagaces eruditos,
para descubrirlo.
El oscuro hermano gemelo de un hombre."
William Faulkner.
.

Calicanto para el soñador
guerrero noble de Lepanto.
Quién sabrá si aquí se habrá concebido
-por mero aburrimiento-
la magistral medida
de la novela cervantina...
Armaduras de misterio
desde el prólogo quijotesco:
humor negro, fina ironía,
las paredes blancas de la cueva,
pánico para el escritor malherido.
Y un cómodo asiento,
por el ventanuco el viento
de los gigantes molinos,
parodia de las parodias
del grotesco idealismo,
del fracasado patriotismo.
Voraces fantasías,
la esclavitud en Argel,
la locura del castillo.
Todos los caminos recorridos,
todos los seres conocidos,
quimeras en el papel
¡Qué genio, qué ingenio,
cuán vasta la geografía
que usara por su porfía!
Tal parece que todo lo hubiere dicho
para guardar el secreto...
Hacerse inmortal en la autoría de un acertijo:
un lugar innombrable,
en la Mancha -paradoja de coincidencia por caer preso-
sombrío...
Y un mundo irrealizable
de fervoroso delirio,
que solo un Sancho escudero,
curioso buen amigo,
acompañaría
en el rol del más cuerdo,
de quien calla silente
la locura que observa
y en su costado egoísta
aprovecha el camino...
Tal vez Dulcinea exista,
tan bella, tan santa,
tan parecida a la Penélope
de la tragedia...
Caballeros eran los de antes,
los valientes, sí...
¿Mas dónde nació el Quijote
que nos contó a Cervantes?
¿Habrá sido aquí?
Me lo imagino divertido,
mirando cómo
cuatrocientos años
no nos han servido,
ni a los más sagaces eruditos,
para descubrirlo.
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