Loveless-land_378
Alexander Garrido
Me gusta cuando hablas
Porque te siento presente.
Te confieso todo desde lejos,
Desde donde mi voz no te toca.
Tal vez porque te lo cuento sólo
Cuando no puedes escucharme.
O tal vez porque tu rechazo
Me enmudece la boca.
Tu presencia me quema.
Pero nada duele más que tu ausencia.
Ya no puedo aguantar el dolor
De no verte ni un sólo día de mi vida.
Hay tantas cosas que me gustaría
Sacar fuera y decírtelas
Sin miedo alguno.
Pero me resulta inevitable
Perder el habla cada vez que
Te tengo frente a mí.
Siento cómo se forma un nudo
En mi garganta que no
Para de crecer y me ata al miedo
Sellando lo que por ti yo siento.
No puedo evitar el mostrarme débil ante ti.
Después de todo,
Me vuelvo casi inútil frente a tus ojos.
Tal vez inconscientemente lo hago
Para darte lástima o para que,
En vano, te preocupes por mí.
Y aún puedo verte.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos.
En donde ni mi voz puede alcanzarte.
Veo tu sonrisa.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos.
Desde donde no puedo ver que
Se la dedicas a alguien más.
Y veo también tu inigualable belleza.
Aquella misma que nadie más puede entender.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos.
Tanto como tú misma has
Podido alejarme.
Y te veo a ti.
A ti y, aunque no quiera aceptarlo,
A ti y a alguien más.
Pero los veo a lo lejos.
Tanto como yo he sido capáz de huír
Para no ver mis pesadillas hacerse realidad.
No creo tener el valor suficiente
Para verte besando a otra persona.
No sé qué haría.
Supongo que no aguantaría vivir
Un día más después de ver aquello.
Después de verte de la mano de otra persona.
Después de ver como lo dejas abrazarte.
Que te tome por la cintura
Mientras te besa por el cuello.
Subiendo poco a poco.
Lentamente, aumentando tus latidos
Hasta llegar a tus labios.
Esos mismos que jamás pude ni podré sentir.
Aquellos mismos con los cuales
Jamás pude tan siquiera soñar.
A lo largo de los años que he vivido
Perdidamente enamorado de ti
He pasado por otros brazos y
Probado muchos otros labios.
Pero siempre lo hacía queriendo calmar
Inútilmente mi sed por los tuyos.
En las mujeres que tomaba
Siempre había algo que me recordaba a ti.
Ninguna de ellas me importaba realmente.
Sólo me importabas tú.
No puedo evitar pensar en ti
En este mismo momento mientras
Relato estos desgarrados versos
Y boto lágrimas pidiendo tu auxilio.
Ni siquiera sé si alguna vez
Podrás leer alguno de los tantos
Tristes versos que he escrito pensando en ti.
Mis más profundos lamentos para ti,
Que has sabido hacer llorar a un demonio
Y dejarlo a la deriva de tu rechazo.
Navegando en un mar de penas y angustias.
Navegando solo, en busca de tus brazos.
Porque te siento presente.
Te confieso todo desde lejos,
Desde donde mi voz no te toca.
Tal vez porque te lo cuento sólo
Cuando no puedes escucharme.
O tal vez porque tu rechazo
Me enmudece la boca.
Tu presencia me quema.
Pero nada duele más que tu ausencia.
Ya no puedo aguantar el dolor
De no verte ni un sólo día de mi vida.
Hay tantas cosas que me gustaría
Sacar fuera y decírtelas
Sin miedo alguno.
Pero me resulta inevitable
Perder el habla cada vez que
Te tengo frente a mí.
Siento cómo se forma un nudo
En mi garganta que no
Para de crecer y me ata al miedo
Sellando lo que por ti yo siento.
No puedo evitar el mostrarme débil ante ti.
Después de todo,
Me vuelvo casi inútil frente a tus ojos.
Tal vez inconscientemente lo hago
Para darte lástima o para que,
En vano, te preocupes por mí.
Y aún puedo verte.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos.
En donde ni mi voz puede alcanzarte.
Veo tu sonrisa.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos.
Desde donde no puedo ver que
Se la dedicas a alguien más.
Y veo también tu inigualable belleza.
Aquella misma que nadie más puede entender.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos.
Tanto como tú misma has
Podido alejarme.
Y te veo a ti.
A ti y, aunque no quiera aceptarlo,
A ti y a alguien más.
Pero los veo a lo lejos.
Tanto como yo he sido capáz de huír
Para no ver mis pesadillas hacerse realidad.
No creo tener el valor suficiente
Para verte besando a otra persona.
No sé qué haría.
Supongo que no aguantaría vivir
Un día más después de ver aquello.
Después de verte de la mano de otra persona.
Después de ver como lo dejas abrazarte.
Que te tome por la cintura
Mientras te besa por el cuello.
Subiendo poco a poco.
Lentamente, aumentando tus latidos
Hasta llegar a tus labios.
Esos mismos que jamás pude ni podré sentir.
Aquellos mismos con los cuales
Jamás pude tan siquiera soñar.
A lo largo de los años que he vivido
Perdidamente enamorado de ti
He pasado por otros brazos y
Probado muchos otros labios.
Pero siempre lo hacía queriendo calmar
Inútilmente mi sed por los tuyos.
En las mujeres que tomaba
Siempre había algo que me recordaba a ti.
Ninguna de ellas me importaba realmente.
Sólo me importabas tú.
No puedo evitar pensar en ti
En este mismo momento mientras
Relato estos desgarrados versos
Y boto lágrimas pidiendo tu auxilio.
Ni siquiera sé si alguna vez
Podrás leer alguno de los tantos
Tristes versos que he escrito pensando en ti.
Mis más profundos lamentos para ti,
Que has sabido hacer llorar a un demonio
Y dejarlo a la deriva de tu rechazo.
Navegando en un mar de penas y angustias.
Navegando solo, en busca de tus brazos.
Última edición: