Marvic
Poeta recién llegado
Al amor que abandoné
No aprendí a valorarte amor,
te tuve entre mis manos y te dejé caer,
cambié tu lealtad por falsas ilusiones y prejuicios,
te abandoné en un abismo de tristeza y soledad.
Jamás reprochaste mis fracasos
ni sancionaste mis errores.
Fuiste cual arroyo en terreno árido,
crecí en voluntad y tenacidad con tu luz,
me enseñaste a creer en lo imposible,
equipaste mi alma con armadura de guerrero,
me hiciste un luchador de la vida y su sensatez.
Amor, fuiste incondicional,
manché con mi actitud maliciosa tu pureza,
el ego empañó mis dilatadas pupilas,
no alcancé a mirar las maravillosas obras
que construiste para mí.
Me marché del laberinto de nuestra historia
y he caído en la fosa de la conciencia.
¡Soy culpable! lo he leído en mis huellas.
El homenaje que emano en tu nombre
no compensa los días y las noches
que dedicaste en pintar mis mejores momentos.
Me perdonarás, quizás, porque eres noble,
me olvidarás, es posible, ¡no te merezco!
No aprendí a valorarte amor,
te tuve entre mis manos y te dejé caer,
cambié tu lealtad por falsas ilusiones y prejuicios,
te abandoné en un abismo de tristeza y soledad.
Jamás reprochaste mis fracasos
ni sancionaste mis errores.
Fuiste cual arroyo en terreno árido,
crecí en voluntad y tenacidad con tu luz,
me enseñaste a creer en lo imposible,
equipaste mi alma con armadura de guerrero,
me hiciste un luchador de la vida y su sensatez.
Amor, fuiste incondicional,
manché con mi actitud maliciosa tu pureza,
el ego empañó mis dilatadas pupilas,
no alcancé a mirar las maravillosas obras
que construiste para mí.
Me marché del laberinto de nuestra historia
y he caído en la fosa de la conciencia.
¡Soy culpable! lo he leído en mis huellas.
El homenaje que emano en tu nombre
no compensa los días y las noches
que dedicaste en pintar mis mejores momentos.
Me perdonarás, quizás, porque eres noble,
me olvidarás, es posible, ¡no te merezco!