Naturu3
Poeta fiel al portal
Los dientes no
percibieron
el frío del hastío.
El ejército tirita
pero yo, estremecí.
Tampoco mi labio
inferior, carnoso,
percibió tu
retirada, inicial.
Más tarde, al pasar
los años, tus besos,
cómo expulsados
de la Antártida,
congelaron las
batallas del deseo.
Apareció el rencor,
las múltiples furias
que desata el desamor.
Me he convertido en
La Reina del Hielo;
gracias por tus servicios
en la armada "Desamor".
Resulta más práctico no
esperar nada más que de uno
mismo, sin importar el
clima, la indiferencia
o el deseo.
"No esperen nada más que de uno mismo".
José Gervasio Artigas, padre de la patria Oriental.
percibieron
el frío del hastío.
El ejército tirita
pero yo, estremecí.
Tampoco mi labio
inferior, carnoso,
percibió tu
retirada, inicial.
Más tarde, al pasar
los años, tus besos,
cómo expulsados
de la Antártida,
congelaron las
batallas del deseo.
Apareció el rencor,
las múltiples furias
que desata el desamor.
Me he convertido en
La Reina del Hielo;
gracias por tus servicios
en la armada "Desamor".
Resulta más práctico no
esperar nada más que de uno
mismo, sin importar el
clima, la indiferencia
o el deseo.
"No esperen nada más que de uno mismo".
José Gervasio Artigas, padre de la patria Oriental.