charlie ía
tru váyolens
habitar en el desierto
durante la mitad del año y
en la selva
durante la otra
podría parecer extraño
a los ojos
copiosamente distribuidos
alrededor del primer mundo.
qué idiotez:
nacer bajo la tormenta
y criarse en la escasez
no es nada exótico
para los millones
de condenados
que no fardan
del fin de la civilización
desde una butaca
de aeropuerto,
como suelo hacer yo mismo.
a la mitad
del mundo
le vale un zacatal la otra mitad
a
la mitad del mundo
el amor y la economía son un avión
que se pierde
dentro de la incertidumbre
de la noche,
sin ninguna señal
de lo que enseguida aguarda
frente a la propia mirada.
lo cierto es que esa mitad
dividida
unas cientos de miles de veces adicionales
acumula
la práctica totalidad de la riqueza,
que los demás hemos entregado
gustosamente
bajo la llovizna
al aceptar
butacas de aeropuerto
contratos laborales dudosos
mundiales de fútbol
google docs
y literatura de mierda
de sitios web.
mujer de ojos negros
como los míos:
odia todo lo que exista
al otro lado
de la ventana de cristal.
solo el alcohol perdona
tras esa larga y oscura escalinata
hacia un cielo de tormenta.
durante la mitad del año y
en la selva
durante la otra
podría parecer extraño
a los ojos
copiosamente distribuidos
alrededor del primer mundo.
qué idiotez:
nacer bajo la tormenta
y criarse en la escasez
no es nada exótico
para los millones
de condenados
que no fardan
del fin de la civilización
desde una butaca
de aeropuerto,
como suelo hacer yo mismo.
a la mitad
del mundo
le vale un zacatal la otra mitad
a
la mitad del mundo
el amor y la economía son un avión
que se pierde
dentro de la incertidumbre
de la noche,
sin ninguna señal
de lo que enseguida aguarda
frente a la propia mirada.
lo cierto es que esa mitad
dividida
unas cientos de miles de veces adicionales
acumula
la práctica totalidad de la riqueza,
que los demás hemos entregado
gustosamente
bajo la llovizna
al aceptar
butacas de aeropuerto
contratos laborales dudosos
mundiales de fútbol
google docs
y literatura de mierda
de sitios web.
mujer de ojos negros
como los míos:
odia todo lo que exista
al otro lado
de la ventana de cristal.
solo el alcohol perdona
tras esa larga y oscura escalinata
hacia un cielo de tormenta.