Algunas veces veo mis ojos en el tren,
que se dirige en linea recta a lo mas profundo de mi corazón.
Algunas veces estoy sentado mirando al cielo,
y el resplandor envuelve a mis ojos en nubes de colores,
húmedas.
En lo alto del abismo mis pies flotan,
dejándose vencer por la gravedad,
aquellas sintonias que tanto desgarran mi corazón.
rápido,
y rojizo unos labios saborean el sabor de un alma azulada,
que quizás ni Dios ni yo sabremos cual es la cura de dicha perdición.
Mi mente levita a tal grado que un flash
aturde mis oídos,
bailo sin cesar,
mis ojos se apagan,
y la oscuridad pinta las paredes de un atardecer.
Gente gritando.
Dije; - ¡Concluyó!
El mundo paró.
que se dirige en linea recta a lo mas profundo de mi corazón.
Algunas veces estoy sentado mirando al cielo,
y el resplandor envuelve a mis ojos en nubes de colores,
húmedas.
En lo alto del abismo mis pies flotan,
dejándose vencer por la gravedad,
aquellas sintonias que tanto desgarran mi corazón.
rápido,
y rojizo unos labios saborean el sabor de un alma azulada,
que quizás ni Dios ni yo sabremos cual es la cura de dicha perdición.
Mi mente levita a tal grado que un flash
aturde mis oídos,
bailo sin cesar,
mis ojos se apagan,
y la oscuridad pinta las paredes de un atardecer.
Gente gritando.
Dije; - ¡Concluyó!
El mundo paró.
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