Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Vuelo, pasión y muerte.
(Soneto de dieciséis versos, dactílico perfecto o Gallego portugués)
Cuando la noche se funda en su hoguera A
y entre capullos asomes patente B
esa fragancia venida de oriente B
ha de traerme tu esencia almizclera. A
y entre capullos asomes patente B
esa fragancia venida de oriente B
ha de traerme tu esencia almizclera. A
Hoy el sonido de voz pasajera A
viene marcando un son penitente B
a tu llamado de esfinge imponente B
he de rendirme con faz lisonjera. A
Juntos haremos un acto fecundo C
nos uniremos ansiosos de abrigo. D
Luego que bebas almíbar conmigo D
reanudarás tu viaje iracundo. C
La madrugada ha de ser el testigo D
del sacrificio de un ser moribundo C
que completando su ciclo en el mundo C
cae rendido, su cuerpo mendigo. D
del sacrificio de un ser moribundo C
que completando su ciclo en el mundo C
cae rendido, su cuerpo mendigo. D
Rodrigo del Río
Alegoría entre un amor pasajero y sufrido; con el vuelo nupcial de una especie de mariposa de mi país llamada Polythysana cinerascens; la cual se caracteriza porque la hembra tiene hábitos nocturnos, mientras que el macho los tiene diurnos. Solo en lapsus de una hora diaria y durante una semana, cuando la noche se va y asoma el alba, él busca desesperado a su pareja para fecundarla y luego caer muerto.
Última edición: