G
Gustavo Cervantes
Invitado
Me rindo ante tu encanto...
Oh! Mía Nereida que te llamo.
En la utopía del poeta,
donde realiza sus sueños,
y se juntan las deidades,
para cumplir un deseo;
un ósculo empieza la vida,
con las olas y el mareo,
y en fascinante prodigio,
la lluvia se torna en cuerpo.
Tu mirada y mi mirada,
como en un himno diciendo,
a ustedes dioses venero.
Mirá Venus que te agradezco,
enredado en el abrazo,
de la lluvia, el mar... y el cielo.
Oh! Mía Nereida que te llamo.
Busco en la inmensidad tus gozes,
para juntar lo humano y lo divino,
como la lluvia regalo de los dioses
en tu cuerpo brillante y cristalino.
para juntar lo humano y lo divino,
como la lluvia regalo de los dioses
en tu cuerpo brillante y cristalino.
En la utopía del poeta,
donde realiza sus sueños,
y se juntan las deidades,
para cumplir un deseo;
un ósculo empieza la vida,
con las olas y el mareo,
y en fascinante prodigio,
la lluvia se torna en cuerpo.
Tu mirada y mi mirada,
como en un himno diciendo,
a ustedes dioses venero.
Mirá Venus que te agradezco,
enredado en el abrazo,
de la lluvia, el mar... y el cielo.
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