Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
En sosiego, el bajel a la deriva.
Izada siempre la bandera blanca.
Sobre estelas sutiles de aguas mansas,
fluye con la corriente de la vida.
Sobre su mástil, nubes no se hacinan.
Lo incierto da vigor a su confianza.
Sin conocer, bien sabe que es el alma,
sin mirar, las más límpidas pupilas.
No procura la brisa de la tarde
ni busca puerto alguno en la alborada.
Sin entender comprende que en la calma
está la fuerza y no en el duro sable.
En lo intangible, sin saber, él sabe,
que hay un marino que habrá de echar el ancla.
Izada siempre la bandera blanca.
Sobre estelas sutiles de aguas mansas,
fluye con la corriente de la vida.
Sobre su mástil, nubes no se hacinan.
Lo incierto da vigor a su confianza.
Sin conocer, bien sabe que es el alma,
sin mirar, las más límpidas pupilas.
No procura la brisa de la tarde
ni busca puerto alguno en la alborada.
Sin entender comprende que en la calma
está la fuerza y no en el duro sable.
En lo intangible, sin saber, él sabe,
que hay un marino que habrá de echar el ancla.
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