El hombre en la calle

Grecia Fuentes

Poeta recién llegado
Sobre las oscuras aceras,

recorre un alma en su dilema,

ofreciendo un vistazo fugaz,

al regazo de un vagabundo.


Se pregunta si acaso el mundo,

menosprecia la soledad ajena,

mientras se envuelven en sus sábanas,

mientras se envuelven en su monotonía.


Es finita la bondad; infinita la escasez,

infinita como la incertidumbre,

infinita como la fría arrogancia,

de sus peones que se multiplican.


Dime alma disonante, ¿por qué los caminantes, parecen teatros vacíos?

y es tan solo un eco agudo y ligero,

lo que resuena dentro de sus paredes.


Los árboles nunca negaron su sombra;

ni a reyes, ni a ilotas, ni a rocas.

En cambio los hombres niegan

hasta su propia culpa, si esto les exime.


En el recorrido es solo un eco más,

quien se niega a aceptar su origen

y es entonces su egoísmo una mina,

en donde mueren hombres pobres.
 
Bienvenida Grecia Fuentes, buen inicio en el portal compartiendo sentimientos y denunciando la inhumanidad del humano en esta composición que nos ofreces como primicia y muestra de tu obra poética.

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Sí, Poeta. Los caminantes lucen como teatros vacíos. Indifeabrentes, aburridos, presos de la terrible rutina. Hasta cuando van de vuelta hacia sus casas lucen así... mientras hablan tonterías ligeras con sus semiamigos, entre sonrisas.

Hiciste un gran poema. No sé cómo pueden vivir los vagabundos, de dónde sacan la fuerza para seguir. Un saludo.
 
Agradezco a todos por su bonita bienvenida. Estoy feliz de poder compartir mis escritos con los poetas dentro de este maravilloso portal.❤️
 
Sí, Poeta. Los caminantes lucen como teatros vacíos. Indifeabrentes, aburridos, presos de la terrible rutina. Hasta cuando van de vuelta hacia sus casas lucen así... mientras hablan tonterías ligeras con sus semiamigos, entre sonrisas.

Hiciste un gran poema. No sé cómo pueden vivir los vagabundos, de dónde sacan la fuerza para seguir. Un saludo.
Sí, Poeta. Los caminantes lucen como teatros vacíos. Indifeabrentes, aburridos, presos de la terrible rutina. Hasta cuando van de vuelta hacia sus casas lucen así... mientras hablan tonterías ligeras con sus semiamigos, entre sonrisas.

Hiciste un gran poema. No sé cómo pueden vivir los vagabundos, de dónde sacan la fuerza para seguir. Un saludo.
Lo has dicho bien, gracias amigo y un saludo para ti!
 
Sobre las oscuras aceras,

recorre un alma en su dilema,

ofreciendo un vistazo fugaz,

al regazo de un vagabundo.


Se pregunta si acaso el mundo,

menosprecia la soledad ajena,

mientras se envuelven en sus sábanas,

mientras se envuelven en su monotonía.


Es finita la bondad; infinita la escasez,

infinita como la incertidumbre,

infinita como la fría arrogancia,

de sus peones que se multiplican.


Dime alma disonante, ¿por qué los caminantes, parecen teatros vacíos?

y es tan solo un eco agudo y ligero,

lo que resuena dentro de sus paredes.


Los árboles nunca negaron su sombra;

ni a reyes, ni a ilotas, ni a rocas.

En cambio los hombres niegan

hasta su propia culpa, si esto les exime.


En el recorrido es solo un eco más,

quien se niega a aceptar su origen

y es entonces su egoísmo una mina,

en donde mueren hombres pobres.
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Me gusta tu poema. Saludos, Enzo.
 
La idea me levita mucho; en mi trabajo siempre hay mendigos en la puerta, muchos de ellos personas con problemas mentales y/o alcoholizados. Nos supone fácil mirar y bajar la cabeza, y hacer como dijo Manolo Chinato, "un sombrero de ala ancha para no ver" estas injusticias. El otro día escuché de una persona de un colectivo discriminado echar pestes de los mendigos y uno en concreto (una persona tranquila, amigable y que nunca lo he visto hacer nada ni por encima malo), y pensé: muchos pensarán lo mismo de ti y tus seres queridos. Pensé en ser tan egoísta en público con ella y luego decir: ahora ya sabes lo que es, pero esa persona vivirá así mientras tú sigues hablando mal de él. Hay personas educados en la completa falta de empatía hacia los demás. He convivido en un lugar lleno de chismorreo y maldad con los otros, llenos de falta de empatía, y es bastante lacerante.

Un saludete de Samuel.
 
Hola amigo, entiendo cómo te sientes en ese lugar, es difícil para tantos hacerse conscientes y tratar de estar por un instante en el zapato del otro, al menos un rato y sufrir su dolor. Es fácil hacer como si nada y encima despreciar. Nuestro mundo vive corriendo, mientras otros están congelados en su triste realidad, tanto que aveces los dejamos atrás. Pero es esa la lucha, tratar de hacer al menos una pequeña diferencia para ellos, cuando nos sea posible. Gracias por compartir tu adecnota, te mando un saludo.
 
Hola amigo, entiendo cómo te sientes en ese lugar, es difícil para tantos hacerse conscientes y tratar de estar por un instante en el zapato del otro, al menos un rato y sufrir su dolor. Es fácil hacer como si nada y encima despreciar. Nuestro mundo vive corriendo, mientras otros están congelados en su triste realidad, tanto que aveces los dejamos atrás. Pero es esa la lucha, tratar de hacer al menos una pequeña diferencia para ellos, cuando nos sea posible. Gracias por compartir tu adecnota, te mando un saludo.
La idea me levita mucho; en mi trabajo siempre hay mendigos en la puerta, muchos de ellos personas con problemas mentales y/o alcoholizados. Nos supone fácil mirar y bajar la cabeza, y hacer como dijo Manolo Chinato, "un sombrero de ala ancha para no ver" estas injusticias. El otro día escuché de una persona de un colectivo discriminado echar pestes de los mendigos y uno en concreto (una persona tranquila, amigable y que nunca lo he visto hacer nada ni por encima malo), y pensé: muchos pensarán lo mismo de ti y tus seres queridos. Pensé en ser tan egoísta en público con ella y luego decir: ahora ya sabes lo que es, pero esa persona vivirá así mientras tú sigues hablando mal de él. Hay personas educados en la completa falta de empatía hacia los demás. He convivido en un lugar lleno de chismorreo y maldad con los otros, llenos de falta de empatía, y es bastante lacerante.

Un saludete de Samuel.
La idea me levita mucho; en mi trabajo siempre hay mendigos en la puerta, muchos de ellos personas con problemas mentales y/o alcoholizados. Nos supone fácil mirar y bajar la cabeza, y hacer como dijo Manolo Chinato, "un sombrero de ala ancha para no ver" estas injusticias. El otro día escuché de una persona de un colectivo discriminado echar pestes de los mendigos y uno en concreto (una persona tranquila, amigable y que nunca lo he visto hacer nada ni por encima malo), y pensé: muchos pensarán lo mismo de ti y tus seres queridos. Pensé en ser tan egoísta en público con ella y luego decir: ahora ya sabes lo que es, pero esa persona vivirá así mientras tú sigues hablando mal de él. Hay personas educados en la completa falta de empatía hacia los demás. He convivido en un lugar lleno de chismorreo y maldad con los otros, llenos de falta de empatía, y es bastante lacerante.

Un saludete de Samuel.
 

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