Y después de todo, poema 16: Entre Espejismos

Samuel17993

Poeta que considera el portal su segunda casa
07/01/2015

Estos viajes,
estos ir y venir a la ciudad,
esta especie de búsqueda sin sentido.
El estar, o el parecer, buscando,
cuando sabes que no buscas
porque ¿qué buscas realmente?

Esta ciudad me parece mareante,
algo hipnótica, una hipnosis hacia la nada;
un espejismo lleno de ponzoña, sin sentido,
llena de todo, y que no parece acabar en nada para mí.

Camino por ella, pienso,
divago, me quedo en blanco;
cojo el bus,
con sueño
—o mejor dicho:
falta de él.

En el bus se acrecienta la sensación de laberinto.
Allí, entre autómatas. Rodeado.

Miles de rostros, que no conozco.
Miradas que se me clavan.
Me observan. Me deben de catalogar,
¿vigilar?, analizar, no sé bien...
Me miran. Me miran.
Veo sus ojos sobre mí, ¿viendo qué?
Se dirigen sus ojos hacia mí.
No sé qué buscan en mí. Me miran.
Pero en realidad no me miran. Es esa mirada mohína, que no ve.
Sólo miran el ombligo de su "alma", de su conciencia, de lo que sea que tenga
(si es que tienen —¿qué tienen?—).

Un cierto terror, extraño, como si me fuera
clavando
en mi piel,
en el pecho que me duele,
este maldito cólico de gases que hace
que mi corazón parezca suspirar y en cada suspiro
me duela como una puñalada.
Duele; es de esas punzadas que crees que en ellas
se te va la vida, el alma dicen,
y vas a perderlo todo:
el cuerpo.

—Este maldito cuerpo,
demasiado material,
limitado, sufriente,
demasiado sujeto a la vida terrenal—.

El ambiente de la ciudad ahora me sabe a hierro y a metal.
Parece que cada vena, cada calle o vía, me huela a una metástasis
tan cancerígena que me dé miedo, asco y me rinda a la enfermedad.
Lo que antes respiraba como la libertad de la ciudad,
hoy se me ha vuelto como la ciudad de color triste, gris,
atenuada en un blanco y negro neblinoso.
La infancia lloriquea a veces en ésta; pero
este niño tan idiota ahora para mí
ya no me apena.
Frío, cínico, autodestructivo.
Los recuerdos ya no son nada. Son nebulosa.
Un algodón de azúcar que ahora se repite en el estómago y en la glucemia,
que me sienta mal, que me duele en la cabeza, que me supura a acetona.
Debe ser que, definitivamente, soy un inmigrante en ella;
uno que se olvidó sus papeles cuando salió siendo
un crío de once años.
Que salía huyendo, quizás de lo mismo, y no ha
encontrado
la paz.

—Amarga agua estancada, dejada demasiados días,
lago de agua de cloaca que ya huele como huele el agua pasada,
en la que si uno se hunde es ácido, recorriendo
tus huesos y traspasándolos.
Esa agua que debía y fue, alguna vez,
sanadora, purificadora,
mística.
La que te resucita de tus propias bacterias vitales.
Comiéndote, este agua sólo te sirve para inmunodeprimirte.
Ese líquido transparente lleno de los reflejos de la realidad que
superan la realidad y se hacen sueños de los juegos
de luces de un prestidigitador.

Ya no hay ni Mago ni magia en este lugar;
quizás sea yo; posiblemente fue
que yo la espante de
mí.

—Era un espejismo—.

Este ser que deambula por la ciudad como un autómata,
sacado de la fragua de Vulcano.
Éste que en su nuevo hogar
parece una ánima.

—De un pasado que ya no sabe si
fue real o no; porque ese
pasado ya no existe,
desarraigado—.

A veces incluso dudo de si este cuerpo es el mío;
de si éste, que llevo o me lleva, es Samuel,
no sé bien por qué. Y no porque no sepa
que este cuerpo es mío:

es que no sabe si éste
fue quien fue.

—Se confunden la primera persona y la tercera.
Y tampoco sabe a quién habla:
si a mi yo, si a este cuerpo o a...
Nadie.​
 
Última edición:
Ese Samuel que se pregunta cuál Samuel es, ese Samuel que reniega de su cuerpo y de su mente, el Samuel que escribe lo que los otros Samuel sienten, y lo hace de tal modo que cualquiera pueda llegar a sentir lo mismo solo leyendo, es el que tiene las respuestas. Dicen los científicos que estudiaron psiconeuroendocrinología (buena palabra para el juego del ahorcado) que el cerebro humano identifica el gesto de la sonrisa, aunque sea fingida, como sensación de bienestar, así de sensible es, yo que tú me reiría todo el tiempo y de todo, a ver qué sucede en treinta días con las amígdalas (las que están en el cerebro, no en la garganta) Cuando la mirada de quien sea te atemorice en la ciudad comienza a decir JA, JA, JA, en voz bien alta y que todos se contagien de modo que la risa a carcajadas les haga cerrar los ojos y les salten lágrimas. Te aseguro que no volverás a escribir otro poema como este, que por cierto es muy bueno en su calidad literaria. Gracias por compartirlo. Abrabesos Samuel.
 
07/01/2015

Estos viajes,
estos ir y venir a la ciudad,
esta especie de búsqueda sin sentido.
El estar, o el parecer, buscando,
cuando sabes que no buscas
porque ¿qué buscas realmente?

Esta ciudad me parece mareante,
algo hipnótica, una hipnosis hacia la nada;
un espejismo lleno de ponzoña, sin sentido,
llena de todo, y que no parece acabar en nada para mí.

Camino por ella, pienso,
divago, me quedo en blanco;
cojo el bus,
con sueño
—o mejor dicho:
falta de él.

En el bus se acrecienta la sensación de laberinto.
Allí, entre autómatas. Rodeado.

Miles de rostros, que no conozco.
Miradas que se me clavan.
Me observan. Me deben de catalogar,
¿vigilar?, analizar, no sé bien...
Me miran. Me miran.
Veo sus ojos sobre mí, ¿viendo qué?
Se dirigen sus ojos hacia mí.
No sé qué buscan en mí. Me miran.
Pero en realidad no me miran. Es esa mirada mohína, que no ve.
Sólo miran el ombligo de su "alma", de su conciencia, de lo que sea que tenga
(si es que tienen —¿qué tienen?—).

Un cierto terror, extraño, como si me fuera
clavando
en mi piel,
en el pecho que me duele,
este maldito cólico de gases que hace
que mi corazón parezca suspirar y en cada suspiro
me duela como una puñalada.
Duele; es de esas punzadas que crees que en ellas
se te va la vida, el alma dicen,
y vas a perderlo todo:
el cuerpo.

—Este maldito cuerpo,
demasiado material,
limitado, sufriente,
demasiado sujeto a la vida terrenal—.

El ambiente de la ciudad ahora me sabe a hierro y a metal.
Parece que cada vena, cada calle o vía, me huela a una metástasis
tan cancerígena que me dé miedo, asco y me rinda a la enfermedad.
Lo que antes respiraba como la libertad de la ciudad,
hoy se me ha vuelto como la ciudad de color triste, gris,
atenuada en un blanco y negro neblinoso.
La infancia lloriquea a veces en ésta; pero
este niño tan idiota ahora para mí
ya no me apena.
Frío, cínico, autodestructivo.
Los recuerdos ya no son nada. Son nebulosa.
Un algodón de azúcar que ahora se repite en el estómago y en la glucemia,
que me sienta mal, que me duele en la cabeza, que me supura a acetona.
Debe ser que, definitivamente, soy un inmigrante en ella;
uno que se olvidó sus papeles cuando salió siendo
un crío de once años.
Que salía huyendo, quizás de lo mismo, y no ha
encontrado
la paz.

—Amarga agua estancada, dejada demasiados días,
lago de agua de cloaca que ya huele como huele el agua pasada,
en la que si uno se hunde es ácido, recorriendo
tus huesos y traspasándolos.
Esa agua que debía y fue, alguna vez,
sanadora, purificadora,
mística.
La que te resucita de tus propias bacterias vitales.
Comiéndote, este agua sólo te sirve para inmunodeprimirte.
Ese líquido transparente lleno de los reflejos de la realidad que
superan la realidad y se hacen sueños de los juegos
de luces de un prestidigitador.

Ya no hay ni Mago ni magia en este lugar;
quizás sea yo; posiblemente fue
que yo la espante de
mí.

—Era un espejismo—.

Este ser que deambula por la ciudad como un autómata,
sacado de la fragua de Vulcano.
Éste que en su nuevo hogar
parece una ánima.

—De un pasado que ya no sabe si
fue real o no; porque ese
pasado ya no existe,
desarraigado—.

A veces incluso dudo de si este cuerpo es el mío;
de si éste, que llevo o me lleva, es Samuel,
no sé bien por qué. Y no porque no sepa
que este cuerpo es mío:

es que no sabe si éste
fue quien fue.

—Se confunden la primera persona y la tercera.
Y tampoco sabe a quién habla:
si a mi yo, si a este cuerpo o a...
Nadie.​
La metástasis es el fin, Es un argumento durísimo. Es mejor la parte en la que tenemos que ser el buen autómata, para necesitar la distracción del finde. Saludos poeta. DESIRE
 
Ese Samuel que se pregunta cuál Samuel es, ese Samuel que reniega de su cuerpo y de su mente, el Samuel que escribe lo que los otros Samuel sienten, y lo hace de tal modo que cualquiera pueda llegar a sentir lo mismo solo leyendo, es el que tiene las respuestas. Dicen los científicos que estudiaron psiconeuroendocrinología (buena palabra para el juego del ahorcado) que el cerebro humano identifica el gesto de la sonrisa, aunque sea fingida, como sensación de bienestar, así de sensible es, yo que tú me reiría todo el tiempo y de todo, a ver qué sucede en treinta días con las amígdalas (las que están en el cerebro, no en la garganta) Cuando la mirada de quien sea te atemorice en la ciudad comienza a decir JA, JA, JA, en voz bien alta y que todos se contagien de modo que la risa a carcajadas les haga cerrar los ojos y les salten lágrimas. Te aseguro que no volverás a escribir otro poema como este, que por cierto es muy bueno en su calidad literaria. Gracias por compartirlo. Abrabesos Samuel.

Hola Ropittella.

Tengo que decir un par de cosas de este poema: lo escribí hace cinco años, en mi peor momento desde hacía años (depresiones, pensamientos oscuros, etc.). Tengo Síndrome de Asperger (y un precedente de diabetes), diagnosticado al menos por una sicóloga de la Sanidad Pública a los 17 años. He sufrido bullying desde los 10 años y todavía tengo paranoias propias del trauma del acoso, como las que describo de las miradas. Además, me cuesta mucho registrar los sentimientos propios y ajenos, sobre todo el lenguaje corporal, caso de las mismas miradas... Ese día estaba hecho polvo, mi abuelo paterno tenía cáncer con metástesis y mi familia paterna y yo no tenemos una gran relación, es más, estar con ellos para visitarle me resultaba insufrible. Mis relaciones amorosas habían sido horribles, estaba defraudado conmigo mismo y con los demás, menos mal que ya llevo tres años con una bendita mujer que me comprende como soy... Además, como verás en el poema, de crío fui un creyente muy fervoroso, católico atormentado y carne de seminarista, y el nombre de Samuel, la voz o el que escucha la voz de Dios, tenía un importante mensaje escatológico. Siempre de adolescente pensaba que estaba en un espejismo, por la relación con el espejo, en donde no me veía, de ahí el juego de palabras: el espejo que muestra y el espejismo como una irrealidad visual que de niño me fascinaba (como si fuera en realidad un mensaje de otro lugar, mágico, religioso o simplemente de mí mismo).

Muchísimas gracias por leerme y por animarme tanto. Ahora mismo mi salud mental está mejor, pero tampoco pasa por su mejor momento... He tenido varios contratiempos, ahora mismo con mi primera experiencia laboral, y aunque mi cabeza es bastante madura, mis sentimientos todavía tienen que aprender mucho. Al igual que mi lado izquierdo y derecho del cerebro, no van acompasado al mismo tiempo, mi mente se acelera a mi corazón...

Un saludete de Samuel.
 
Última edición:
La metástasis es el fin, Es un argumento durísimo. Es mejor la parte en la que tenemos que ser el buen autómata, para necesitar la distracción del finde. Saludos poeta. DESIRE
Bueno, la metástasis es la extensión de un cáncer por todo el cuerpo, hoy día a nivel médico empieza a ser tratable. En este caso poético, no es el fin sino la expresión de todas las debilidades interiores expulsadas al exterior. Igual que el cáncer es una mutación dentro del cuerpo, nuestras propias deformaciones tienen MUCHO que ver con nuestro entorno, por lo que este poema es una expresión interior de lo que he interiorizado del mundo que me rodeaba, una pugna entre mi yo y los demás. Sobre el automatismo... En caja tengo que decir que la alienación te resulta hasta necesaria en cierto punto; te enajenas de todo y te olvidas, aunque un buen trabajador no debería ni quiero hacerlo, pero al final de pasar tanto producto tu cerebro se satura y olvida de lo que hace.
Muchas gracias por leer.
Un saludete de Samuel.
 
Bueno, la metástasis es la extensión de un cáncer por todo el cuerpo, hoy día a nivel médico empieza a ser tratable. En este caso poético, no es el fin sino la expresión de todas las debilidades interiores expulsadas al exterior. Igual que el cáncer es una mutación dentro del cuerpo, nuestras propias deformaciones tienen MUCHO que ver con nuestro entorno, por lo que este poema es una expresión interior de lo que he interiorizado del mundo que me rodeaba, una pugna entre mi yo y los demás. Sobre el automatismo... En caja tengo que decir que la alienación te resulta hasta necesaria en cierto punto; te enajenas de todo y te olvidas, aunque un buen trabajador no debería ni quiero hacerlo, pero al final de pasar tanto producto tu cerebro se satura y olvida de lo que hace.
Muchas gracias por leer.
Un saludete de Samuel.
Me impresionó el concepto de la metástasis dentro del poema porque no he ido a recoger un resultado, tengo que ir, pero ai mushhhooo
friíto en la mañana para ir por los resultados y es que no queiro saber, tengo que, pero no quiero.
En algún lugar leí, que las emociones que no encontramos en el diario vivir, necesariamente las buscamos en otras actividades, sin discriminar a ninguna actividad.
Tarde lo entendí, pero está bien, llegué a creer que solamente yo me interesaba en la poesía teniendo que trabajar en otro campo, un campo que no me produce ninguna satisfacción, ahora sé que ésta es mi vocación y que tengo que conformarme con no estudiar lengua y literatura, sencillamente porque no es factible encontrar empleo por distintas cuestiones, si lo hubiera sabido a los 18, hubiera convencido a mis padres para matricularme, podría hacer un manifiesto sobre el tema, pero, ai coronavirus, ya no importa...
Es muy grato leerte, por cierto, lo relativo de complementar un estado emocional con otro, que podría ser antagónico, se encuentra en un libro del que no recuerdo el título, va algo así como: PSICOLOGIA DEL ARTISTA, ni ideal del autor, sorry,
Saludos DESIRE,
 
Hola Ropittella.

Tengo que decir un par de cosas de este poema: lo escribí hace cinco años, en mi peor momento desde hacía años (depresiones, pensamientos oscuros, etc.). Tengo Síndrome de Asperger (y un precedente de diabetes), diagnosticado al menos por una sicóloga de la Sanidad Pública a los 17 años. He sufrido bullying desde los 10 años y todavía tengo paranoias propias del trauma del acoso, como las que describo de las miradas. Además, me cuesta mucho registrar los sentimientos propios y ajenos, sobre todo el lenguaje corporal, caso de las mismas miradas... Ese día estaba hecho polvo, mi abuelo paterno tenía cáncer con metástesis y mi familia paterna y yo no tenemos una gran relación, es más, estar con ellos para visitarle me resultaba insufrible. Mis relaciones amorosas habían sido horribles, estaba defraudado conmigo mismo y con los demás, menos mal que ya llevo tres años con una bendita mujer que me comprende como soy... Además, como verás en el poema, de crío fui un creyente muy fervoroso, católico atormentado y carne de seminarista, y el nombre de Samuel, la voz o el que escucha la voz de Dios, tenía un importante mensaje escatológico. Siempre de adolescente pensaba que estaba en un espejismo, por la relación con el espejo, en donde no me veía, de ahí el juego de palabras: el espejo que muestra y el espejismo como una irrealidad visual que de niño me fascinaba (como si fuera en realidad un mensaje de otro lugar, mágico, religioso o simplemente de mí mismo).

Muchísimas gracias por leerme y por animarme tanto. Ahora mismo mi salud mental está mejor, pero tampoco pasa por su mejor momento... He tenido varios contratiempos, ahora mismo con mi primera experiencia laboral, y aunque mi cabeza es bastante madura, mis sentimientos todavía tienen que aprender mucho. Al igual que mi lado izquierdo y derecho del cerebro, no van acompasado al mismo tiempo, mi mente se acelera a mi corazón...

Un saludete de Samuel.
Estimado Samuel, después de todo, como el título de tu poema, tus condiciones no te han impedido ir progresando; después de todo tu meta-cognición, por lo que leo, está intacta. La Ciencia, que no yo, hoy conoce el funcionamiento del cerebro gracias a las neuro-imágenes, y está asociando con la realidad muchos conocimientos que las antiguas civilizaciones tuvieron de los ejemplos de sus líderes espirituales, que no siempre fueron religiosos, ya sabes, Jesús nunca fue católico. Las religiones al final siempre terminan caducando, porque hablan de "las verdades reveladas" y viven vidas "consagradas" de la boca para afuera, sus jerarquías y acólitos, pero sus actos son blasfemias. Lo que te recomendé acerca del gesto de sonreír, aunque sea fingiendo, se lo recomiendan los médicos, avalados por los adelantos científicos a sus pacientes ultra- deprimidos y funciona. Mientras el 80% de la humanidad adulta en los países "desarrollados"vive dependiente de ansiolíticos y antidepresivos químicos, ignorando el funcionamiento casi perfecto de métodos naturales que todos disponemos para liderar nuestros pensamientos y emociones (la meditación, por ejemplo) de forma que el miedo y la ansiedad no nos sigan afectando como afectaban a los primeros seres parecidos a nosotros..., hace mucho, pero mucho tiempo atrás ¿no? Bien, resulta que es tan adaptable ese músculo que alguien con la mitad de su cerebro en el frasco de un Hospital, puede adiestrar a la mitad sana para que cumpla muchas funciones que antes no, entonces, jovencito, tú puedes, porque si otros pudieron tú también y lo harás mejor. Utiliza tus fortalezas que son muchas, deja de prestar atención a lo que no puedes por ahora. Mira que si estás aquí, escribiendo como escribes, yo apostaría a que me corten la cabeza si tú publicas un libro y no tiene éxito como para que puedas vivir de tu arte, sin necesidad de jefes ni nada que se le parezca. Créelo y hazlo. Agradezco tu agradecimiento y te envío mis abrabesos con mucho afecto sincero Samuel. Dios vive en ti, tú lo gobiernas.
 
Me impresionó el concepto de la metástasis dentro del poema porque no he ido a recoger un resultado, tengo que ir, pero ai mushhhooo
friíto en la mañana para ir por los resultados y es que no queiro saber, tengo que, pero no quiero.
En algún lugar leí, que las emociones que no encontramos en el diario vivir, necesariamente las buscamos en otras actividades, sin discriminar a ninguna actividad.
Tarde lo entendí, pero está bien, llegué a creer que solamente yo me interesaba en la poesía teniendo que trabajar en otro campo, un campo que no me produce ninguna satisfacción, ahora sé que ésta es mi vocación y que tengo que conformarme con no estudiar lengua y literatura, sencillamente porque no es factible encontrar empleo por distintas cuestiones, si lo hubiera sabido a los 18, hubiera convencido a mis padres para matricularme, podría hacer un manifiesto sobre el tema, pero, ai coronavirus, ya no importa...
Es muy grato leerte, por cierto, lo relativo de complementar un estado emocional con otro, que podría ser antagónico, se encuentra en un libro del que no recuerdo el título, va algo así como: PSICOLOGIA DEL ARTISTA, ni ideal del autor, sorry,
Saludos DESIRE,

Estimado Samuel, después de todo, como el título de tu poema, tus condiciones no te han impedido ir progresando; después de todo tu meta-cognición, por lo que leo, está intacta. La Ciencia, que no yo, hoy conoce el funcionamiento del cerebro gracias a las neuro-imágenes, y está asociando con la realidad muchos conocimientos que las antiguas civilizaciones tuvieron de los ejemplos de sus líderes espirituales, que no siempre fueron religiosos, ya sabes, Jesús nunca fue católico. Las religiones al final siempre terminan caducando, porque hablan de "las verdades reveladas" y viven vidas "consagradas" de la boca para afuera, sus jerarquías y acólitos, pero sus actos son blasfemias. Lo que te recomendé acerca del gesto de sonreír, aunque sea fingiendo, se lo recomiendan los médicos, avalados por los adelantos científicos a sus pacientes ultra- deprimidos y funciona. Mientras el 80% de la humanidad adulta en los países "desarrollados"vive dependiente de ansiolíticos y antidepresivos químicos, ignorando el funcionamiento casi perfecto de métodos naturales que todos disponemos para liderar nuestros pensamientos y emociones (la meditación, por ejemplo) de forma que el miedo y la ansiedad no nos sigan afectando como afectaban a los primeros seres parecidos a nosotros..., hace mucho, pero mucho tiempo atrás ¿no? Bien, resulta que es tan adaptable ese músculo que alguien con la mitad de su cerebro en el frasco de un Hospital, puede adiestrar a la mitad sana para que cumpla muchas funciones que antes no, entonces, jovencito, tú puedes, porque si otros pudieron tú también y lo harás mejor. Utiliza tus fortalezas que son muchas, deja de prestar atención a lo que no puedes por ahora. Mira que si estás aquí, escribiendo como escribes, yo apostaría a que me corten la cabeza si tú publicas un libro y no tiene éxito como para que puedas vivir de tu arte, sin necesidad de jefes ni nada que se le parezca. Créelo y hazlo. Agradezco tu agradecimiento y te envío mis abrabesos con mucho afecto sincero Samuel. Dios vive en ti, tú lo gobiernas.

Muchísimas gracias a ambas. Han sido estos días otra vez un poco truculentos y turbulentos en mi vida, pero hace tiempo que no me rindo. Como en el otro poema que publiqué de Y después de todo, Pasajes Celestes, "ya caí y ya sentí el cuerpo". Además, tengo al pilar que siempre me sostiene, mi pareja. Ella me da unas fuerzas que nada ni nadie ha conseguido hacerme sacar de todo lo que guardó en el fondo de mí mismo... Un saludete de Samuel.
 
Muchísimas gracias a ambas. Han sido estos días otra vez un poco truculentos y turbulentos en mi vida, pero hace tiempo que no me rindo. Como en el otro poema que publiqué de Y después de todo, Pasajes Celestes, "ya caí y ya sentí el cuerpo". Además, tengo al pilar que siempre me sostiene, mi pareja. Ella me da unas fuerzas que nada ni nadie ha conseguido hacerme sacar de todo lo que guardó en el fondo de mí mismo... Un saludete de Samuel.
Felices días para ambos, después de la tempestad viene la calma. Saludos cordiales, DESIRE
 

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