Una cortina
transparente y húmeda
se deslizo,
durante todo el día
sobre mi calle.
La temperatura dentro de mi casa
me abrazaba suave.
El calor de mi piel
florece despacio
en tiempo de frió,
como en un invernadero.
Atrapada en los libros,
acurrucada entre ellos,
paso el día
escapándose sin notarlo.
La tranquilidad hoy
se pego sobre mi
como una sutil mariposa
llena de colores
azules y amarillos,
se alió con mi ensueño
volando sin rumbo
sobre la paz de mi alma;
esa paz que solo se conoce
después del esfuerzo de vivir
todos los días.
transparente y húmeda
se deslizo,
durante todo el día
sobre mi calle.
La temperatura dentro de mi casa
me abrazaba suave.
El calor de mi piel
florece despacio
en tiempo de frió,
como en un invernadero.
Atrapada en los libros,
acurrucada entre ellos,
paso el día
escapándose sin notarlo.
La tranquilidad hoy
se pego sobre mi
como una sutil mariposa
llena de colores
azules y amarillos,
se alió con mi ensueño
volando sin rumbo
sobre la paz de mi alma;
esa paz que solo se conoce
después del esfuerzo de vivir
todos los días.