DESDE EL FONDO DEL ABISMO
En la larga salmodia de los soles
que iluminaron mis amaneceres
y crearon la sombra de mis pasos
surgió una voz que susurraba
dadme algo de oscuridad
que me ahoga tanta luz.
Resonó sin eco entre las rocas del desierto
era la de mi soledad y el vacío que la habita.
Nunca me llegará mi voz
sólo las voces ajenas alcanzarán
el fondo del abismo donde yazgo.
Soñé que aquella salmodia de soles
era un rosario iluminado
una secuencia de alientos
que cristalizaban con mis anhelos
anhelos irreverentes de un ateo.
Cada sol era una cuenta de bellas irisaciones
que iluminaba fugazmente
el cielo sobre mi abismo.
Pero yo tenía sed
y no era luz lo que quería
sino las verdes hojas
de los nenúfares palatinos
entre las que como sirenas nocturnas
cantaban las doncellas
en mi reino del olvido.
Porque mi sed era de amar
mi sed era de caricias
de aquellas hojas de nenúfar.
Tibia luz cálida y amarilla
carnaciones inefables
de las doncellas canoras.
y yo en la profunda oscuridad
en la que me disolvía sin rechazo.
Era un sueño sin principio ni final
Sólo un sueño...
un bello sueño...
vivo abismado en el sueño...
En la larga salmodia de los soles
que iluminaron mis amaneceres
y crearon la sombra de mis pasos
surgió una voz que susurraba
dadme algo de oscuridad
que me ahoga tanta luz.
Resonó sin eco entre las rocas del desierto
era la de mi soledad y el vacío que la habita.
Nunca me llegará mi voz
sólo las voces ajenas alcanzarán
el fondo del abismo donde yazgo.
Soñé que aquella salmodia de soles
era un rosario iluminado
una secuencia de alientos
que cristalizaban con mis anhelos
anhelos irreverentes de un ateo.
Cada sol era una cuenta de bellas irisaciones
que iluminaba fugazmente
el cielo sobre mi abismo.
Pero yo tenía sed
y no era luz lo que quería
sino las verdes hojas
de los nenúfares palatinos
entre las que como sirenas nocturnas
cantaban las doncellas
en mi reino del olvido.
Porque mi sed era de amar
mi sed era de caricias
de aquellas hojas de nenúfar.
Tibia luz cálida y amarilla
carnaciones inefables
de las doncellas canoras.
y yo en la profunda oscuridad
en la que me disolvía sin rechazo.
Era un sueño sin principio ni final
Sólo un sueño...
un bello sueño...
vivo abismado en el sueño...