Las moradas hojas
lloran la madrugada
por ausencia de calor.
Incrustado en sus cuerpos
el cristal casi liquido
espera pacifico
un rayo oportuno
que deshaga sus lagrimas.
Todo el cielo cae pesadamente
sobre la calle
con su manto de plomo
atrapando la ciudad.
La inquietud deambula por las calles,
y un silencio denso
se cuelga a los balcones
chorreando gotas de ruido a veces.
Solo algunas plantas
asoman sus cabezas
en el gris de las fechadas
rompiendo con criticas verdes
rojas y azules
el aire denso
que esta mañana
pasea las callejuelas.
El frío
se ha pinchado entre mis ropas.
Busco como las heladas hojas
el rayo calido
que caliente mi piel
y transforme el cielo de plata
en un braserito de hojalata.
lloran la madrugada
por ausencia de calor.
Incrustado en sus cuerpos
el cristal casi liquido
espera pacifico
un rayo oportuno
que deshaga sus lagrimas.
Todo el cielo cae pesadamente
sobre la calle
con su manto de plomo
atrapando la ciudad.
La inquietud deambula por las calles,
y un silencio denso
se cuelga a los balcones
chorreando gotas de ruido a veces.
Solo algunas plantas
asoman sus cabezas
en el gris de las fechadas
rompiendo con criticas verdes
rojas y azules
el aire denso
que esta mañana
pasea las callejuelas.
El frío
se ha pinchado entre mis ropas.
Busco como las heladas hojas
el rayo calido
que caliente mi piel
y transforme el cielo de plata
en un braserito de hojalata.