Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Sigues siendo tú, el suspiro relativo del viento,
que nunca logró admitir que te quiero
y que te olvido.
Por segunda vez, la distancia tocó la puerta
y muchas historias nuestras abrieron los ojos
en ese oasis ajeno que nos dejara sin sed.
No te he dicho que ayer, cuando el llanto
me vendió al abismo, yo estaba postrado
en una cama pensándote
pero seguías siendo tú, la que no me dejaba ver
por esa ventana dislocada por el amor,
por el pasado inmaduro que nos obligó
a odiar, que nos estiró los brazos
y nos hizo abrazar la soledad.
No, la tristeza no es pequeña ni grande,
es solo que no recuerdo
como es carcajearme mayúsculamente,
a veces lloro y traduzco mi insomnio
en perpetuo desamor.
que nunca logró admitir que te quiero
y que te olvido.
Por segunda vez, la distancia tocó la puerta
y muchas historias nuestras abrieron los ojos
en ese oasis ajeno que nos dejara sin sed.
No te he dicho que ayer, cuando el llanto
me vendió al abismo, yo estaba postrado
en una cama pensándote
pero seguías siendo tú, la que no me dejaba ver
por esa ventana dislocada por el amor,
por el pasado inmaduro que nos obligó
a odiar, que nos estiró los brazos
y nos hizo abrazar la soledad.
No, la tristeza no es pequeña ni grande,
es solo que no recuerdo
como es carcajearme mayúsculamente,
a veces lloro y traduzco mi insomnio
en perpetuo desamor.
Última edición: