James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
A un caballo herido no le estorba el cielo
ni al jinete hundido que aprieta el gatillo para enterrar el miedo.
Encerrado y solo no solo el olvido
a un caballo muerto le basta el desierto de un jinete herido.
Galope tendido, trote de espesura
en la crin de viento suman los alientos de carreras perdidas.
ni al jinete hundido que aprieta el gatillo para enterrar el miedo.
Encerrado y solo no solo el olvido
a un caballo muerto le basta el desierto de un jinete herido.
Galope tendido, trote de espesura
en la crin de viento suman los alientos de carreras perdidas.