nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
Pisé baldosas,
que no las mías,
de una ciudad,que
no la mía.
Vagabundo, turista
huérfano en
ignotas avenidas.
Sin rumbo, desolado,
buscando no sé qué,
lo escondido, flotando
sobre tristes tenis colgados
de cables cualquier mediodía.
Y ruido, y calor sol y lluvia,
al unísono , sin cortesía.
la odié, me odié, por ser
distinto, porque no eran
iguales a mi, a nosotros...
un cielo celeste smogado,
un polvo leve rojizo, flotando...
Y llovía, burocráticamente, cada
día; cada día...
No supe, no los entendía, no quería.
A lo lejos montañas, encierro, volcanes,
loca geografía.
Un raro aroma en el aire,
indescifrable, lo que se olía.
Del llano venía, tierra plana
la mía.
Tan distinta, tan distante.
Y plazas, palomas ,boleros
taquígrafos...pura fantasía.
Extraño entre extraños
que no los míos...
Palpitando el tiempo, andando
por esas avenidas, callejuelas,
altares, me fue ganando lo
familiar.
Abrazaron mi orfandad
Rieron conmigo...
Poco a poco me fui asimilando
su desmesura, colorido...locura.
Alejándome del llano, me
adoptaron.
Cargaron sentido,
las lluvias puntuales,
violencia irrefrenable
holgura. Calles se surtieron
de sentido, plazas sabores
abrazaron mi tristeza,
me adaptaron en tardes
de tequila y melancolía.
Día a día a golpes de noche
y desmesura, dormí con
mujeres morenas, con aromas
café, maíz, piloncillo.
Lloré como uno más,
setiembre atroz, cuando la
tierra bramó, uno más...
Abrazando y abrazado.
Hijo adoptado, huérfano.
Agradecía...
Día a día.
Mágico, violento sensible
hijo adoptivo, de nueva madre.
Así, así México, fuiste mío.
que no las mías,
de una ciudad,que
no la mía.
Vagabundo, turista
huérfano en
ignotas avenidas.
Sin rumbo, desolado,
buscando no sé qué,
lo escondido, flotando
sobre tristes tenis colgados
de cables cualquier mediodía.
Y ruido, y calor sol y lluvia,
al unísono , sin cortesía.
la odié, me odié, por ser
distinto, porque no eran
iguales a mi, a nosotros...
un cielo celeste smogado,
un polvo leve rojizo, flotando...
Y llovía, burocráticamente, cada
día; cada día...
No supe, no los entendía, no quería.
A lo lejos montañas, encierro, volcanes,
loca geografía.
Un raro aroma en el aire,
indescifrable, lo que se olía.
Del llano venía, tierra plana
la mía.
Tan distinta, tan distante.
Y plazas, palomas ,boleros
taquígrafos...pura fantasía.
Extraño entre extraños
que no los míos...
Palpitando el tiempo, andando
por esas avenidas, callejuelas,
altares, me fue ganando lo
familiar.
Abrazaron mi orfandad
Rieron conmigo...
Poco a poco me fui asimilando
su desmesura, colorido...locura.
Alejándome del llano, me
adoptaron.
Cargaron sentido,
las lluvias puntuales,
violencia irrefrenable
holgura. Calles se surtieron
de sentido, plazas sabores
abrazaron mi tristeza,
me adaptaron en tardes
de tequila y melancolía.
Día a día a golpes de noche
y desmesura, dormí con
mujeres morenas, con aromas
café, maíz, piloncillo.
Lloré como uno más,
setiembre atroz, cuando la
tierra bramó, uno más...
Abrazando y abrazado.
Hijo adoptado, huérfano.
Agradecía...
Día a día.
Mágico, violento sensible
hijo adoptivo, de nueva madre.
Así, así México, fuiste mío.
Última edición: