AgioNIMO
NEMO
El día no empieza ni la noche se acaba.
siempre habrá un espacio donde comprar,
las horas tempranas al trabajo,
las horas tardes para comer,
las horas nocturnas de descanso
para quienes se les permite.
En las aceras se camina sin fijar
la mirada que sigue donde nunca termina,
cuidando en no violar el espacio personal
de uno, así cuidándose de los otros “unos”
que resguardan su identidad individual,
porque no quieren ser como un “otro”
aunque el otro también tenga una meta
donde llegar, donde otros no llegan
a ella, ni a su refugio personal,
porque se cruzó con la meta de uno.
La victoria es un sitio en lo viral
donde se reconozca su existencia.
El uno que se ha vuelto enamorar
de alguien que no puede “ser un otro”,
el uno es capaz de renunciar,
a ser el uno para ser con el otro,
se refugian de la ciudad
no se paran de besar
-¡Hay fuego en la ciudad!
que me importa,
ahora somos uno...
El uno, odia la ciudad
este venera el campo.
El uno, quiere la ciudad
no se ubica en el campo.
El uno ha terminado con el otro,
que antes eran como un “uno”
ahora cada uno a su lugar.
El uno no tiene donde trabajar
que antes era como un “uno”
ahora cada uno a su lugar.
Este uno no tiene donde descansar
ahora vale menos que un “uno”
ahora cada mierda a su lugar.
El uno no sabe ni lo que sabe,
solo sabe que es un uno,
y nada más, cada uno
a su lugar en la ciudad.
siempre habrá un espacio donde comprar,
las horas tempranas al trabajo,
las horas tardes para comer,
las horas nocturnas de descanso
para quienes se les permite.
En las aceras se camina sin fijar
la mirada que sigue donde nunca termina,
cuidando en no violar el espacio personal
de uno, así cuidándose de los otros “unos”
que resguardan su identidad individual,
porque no quieren ser como un “otro”
aunque el otro también tenga una meta
donde llegar, donde otros no llegan
a ella, ni a su refugio personal,
porque se cruzó con la meta de uno.
La victoria es un sitio en lo viral
donde se reconozca su existencia.
El uno que se ha vuelto enamorar
de alguien que no puede “ser un otro”,
el uno es capaz de renunciar,
a ser el uno para ser con el otro,
se refugian de la ciudad
no se paran de besar
-¡Hay fuego en la ciudad!
que me importa,
ahora somos uno...
El uno, odia la ciudad
este venera el campo.
El uno, quiere la ciudad
no se ubica en el campo.
El uno ha terminado con el otro,
que antes eran como un “uno”
ahora cada uno a su lugar.
El uno no tiene donde trabajar
que antes era como un “uno”
ahora cada uno a su lugar.
Este uno no tiene donde descansar
ahora vale menos que un “uno”
ahora cada mierda a su lugar.
El uno no sabe ni lo que sabe,
solo sabe que es un uno,
y nada más, cada uno
a su lugar en la ciudad.
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