DelusionalBohemian
Diego Clemente
Supongo que así es como esto termina. La vida seguirá como sigue todo aquello que no tiene sentido. Sabes, creía tener una aventura, de alguna u otra manera me hacías salir de la algente rutina. Dotabas a toda la naturaleza que rodeaba de una cautivadora substancia que era nueva para mí, al estar contigo todo cobraba un matiz especial que tornaba la más insignificante singularidad en un evento que despertaba mi curiosidad.
Sin embargo desde hace tiempo dejaste de estar cerca, y tu calor se transmuto en una fría y sáxea indiferencia. Esa mirada habitante de tus ojos que antes me transportaba a un estado de éxtasis se vio remplazada por una indiferente mirada de complicidad cargada de pena.
Ahora todo se parece, todo me sabe igual, me aburro con todo. Esos días aventurados ahora se añaden unos a otros sin ton ni son en una suma interminable y monótona. Me levanto moribundo por las noches esperando un mensaje tuyo que nunca llegará, y me dispongo a sobrevivir otro día con la esperanza de que todo vuelva a ser igual. Pero no lo hará, nunca volverá a ser lo mismo ¿Qué nos ha pasado?
En un futuro te miraré a los ojos y tendré recuerdos de aquellos días de invierno cuando el calor del amor me ahogaba, pero entretanto solo llueve. Llueve sobre esta ajada casa que sobre viento y marea trate de construir, pero que nunca ayudaste a edificar. Siempre tuve que poner yo los ladrillos de lo que sea que tuvimos, mientras tú mantenías la distancia juzgándome con una mirada connivente. Sin tu ayuda todo se estancó, al fin y al cabo como dijo Woody Allen: Las relaciones son como los tiburones, tienen que avanzar siempre o mueren.
Quizá fue solo eso, un tránsito. Tu solo querías un viaje, pero yo, buscaba un sitio donde habitar. Mientras tu buscabas un botín y yo un mirifico tesoro. La verdad es que viéndolo así nunca fuimos tan parecidos.
Con el tiempo este invierno pasará, caeré sobre otros brazos. Otras cumplirán los planes que tracé para ti.
Pero nunca sabré retirarme a tiempo. Seré hogar de nuevas inquietudes, temores, sensaciones. Todo se renovará como hacen los árboles con sus pasajeras hojas, más ten por sentado que en el centro de esta médula siempre quedará una pequeña muestra de nuestros recuerdos, hibernando.
¿Es esto un adiós?,¿un hasta luego? Solo el tiempo podrá dar su sentencia.
Te quiere, Diego
Sin embargo desde hace tiempo dejaste de estar cerca, y tu calor se transmuto en una fría y sáxea indiferencia. Esa mirada habitante de tus ojos que antes me transportaba a un estado de éxtasis se vio remplazada por una indiferente mirada de complicidad cargada de pena.
Ahora todo se parece, todo me sabe igual, me aburro con todo. Esos días aventurados ahora se añaden unos a otros sin ton ni son en una suma interminable y monótona. Me levanto moribundo por las noches esperando un mensaje tuyo que nunca llegará, y me dispongo a sobrevivir otro día con la esperanza de que todo vuelva a ser igual. Pero no lo hará, nunca volverá a ser lo mismo ¿Qué nos ha pasado?
En un futuro te miraré a los ojos y tendré recuerdos de aquellos días de invierno cuando el calor del amor me ahogaba, pero entretanto solo llueve. Llueve sobre esta ajada casa que sobre viento y marea trate de construir, pero que nunca ayudaste a edificar. Siempre tuve que poner yo los ladrillos de lo que sea que tuvimos, mientras tú mantenías la distancia juzgándome con una mirada connivente. Sin tu ayuda todo se estancó, al fin y al cabo como dijo Woody Allen: Las relaciones son como los tiburones, tienen que avanzar siempre o mueren.
Quizá fue solo eso, un tránsito. Tu solo querías un viaje, pero yo, buscaba un sitio donde habitar. Mientras tu buscabas un botín y yo un mirifico tesoro. La verdad es que viéndolo así nunca fuimos tan parecidos.
Con el tiempo este invierno pasará, caeré sobre otros brazos. Otras cumplirán los planes que tracé para ti.
Pero nunca sabré retirarme a tiempo. Seré hogar de nuevas inquietudes, temores, sensaciones. Todo se renovará como hacen los árboles con sus pasajeras hojas, más ten por sentado que en el centro de esta médula siempre quedará una pequeña muestra de nuestros recuerdos, hibernando.
¿Es esto un adiós?,¿un hasta luego? Solo el tiempo podrá dar su sentencia.
Te quiere, Diego