E
eunice salvaje
Invitado
Despertar a la fiera
y al más puro rehén de su recuerdo.
El mal humor que me cargo
su tan precaria consecuencia,
tan dura, tan real
como la ciénega y el arbusto invernal.
Por mi vida pocos o ningún invierno vi pasar,
más que un eterno verano infernal,
amarillo desierto
como el plano terrenal de mi conciencia;
los inviernos llegaron tan tarde a mi vida
que nunca pude acostumbrarme
y el tacto de la piel ajena
aun me causa cierta enajenación,
como si todo fuera malo,
como si el sonoro recuerdo
del mas infante momento
fuera todo malo y perturbador.
Eunice Salvaje.
y al más puro rehén de su recuerdo.
El mal humor que me cargo
su tan precaria consecuencia,
tan dura, tan real
como la ciénega y el arbusto invernal.
Por mi vida pocos o ningún invierno vi pasar,
más que un eterno verano infernal,
amarillo desierto
como el plano terrenal de mi conciencia;
los inviernos llegaron tan tarde a mi vida
que nunca pude acostumbrarme
y el tacto de la piel ajena
aun me causa cierta enajenación,
como si todo fuera malo,
como si el sonoro recuerdo
del mas infante momento
fuera todo malo y perturbador.
Eunice Salvaje.