E
eunice salvaje
Invitado

¡Ah! ¡Qué pudiera ser libre para decirlo a mi antojo!
Pero soy tan cobarde, o más bien soy tan piadosa,
me da piedad abrir los ojos y decir lo evidente.
Es tan doloroso acariciar mi cuerpo marcado con hierro
pero más doloroso es lentamente consumirme oprimida,
cuando mi piel se aja y se marchita sin el tacto ajeno,
cuando vivo en la prisión de las letras
en esta intensa limitación continuar así
en el pasillo del silencio ante los años,
pasar diciendo no a la continuidad.
Eunice salvaje
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