Confieso que me agrada mucho el frío
y en primavera aguardo que me enrolen
templadas brisas sin un solo lío
para viajar montado sobre el polen.
También me las ingenio en el estío.
La calidez implora que me inmolen.
Mientras extraño el ruido del gentío
en tanto las jeringas no me asolen.
El clima a mí me tiene sin cuidado.
Y broto donde nadie se lo piensa.
Con un beso de amor y estoy sembrado.
Recuerdo que dormía en la despensa.
Fui chiche revoltoso y bien mimado
por el departamento de defensa.
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