Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entro en mi alma
para buscarme,
saber de mí;
abandono la lucha,
aflojo músculos y huesos;
dispongo mi mente
a la luz de la tiniebla
y amanezco distinto,
como la hojita verde
de Machado: la del viejo olmo podrido
que fuera hendido por el rayo
con las aguas de abril
y el sol de mayo.
Amanezco distinto,
digo, y de nuevo a la mar
con las velas desplegadas
dejando hacer al viento;
parar,
para después ponerme en movimiento.
para buscarme,
saber de mí;
abandono la lucha,
aflojo músculos y huesos;
dispongo mi mente
a la luz de la tiniebla
y amanezco distinto,
como la hojita verde
de Machado: la del viejo olmo podrido
que fuera hendido por el rayo
con las aguas de abril
y el sol de mayo.
Amanezco distinto,
digo, y de nuevo a la mar
con las velas desplegadas
dejando hacer al viento;
parar,
para después ponerme en movimiento.