José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Déjame tranquilo,
platicar contigo
ya no quiero.
No tienes nada mío,
y nada tuyo
se quedará conmigo.
Del furtivo amor
ya nada queda.
Exhausto estoy de rogar
que me abandones.
De ti, ya nada
me sorprende.
No asoma a mi mente
algún recuerdo grato.
No me queda un ápice
de fuerza para amarte.
¿Qué esperas entonces?
¡Puedes irte!.
Lo mejor por hacer
es despedirnos.
No pretendo actuar
como un farsante.
Amárrate al mástil
de tu embarcación,
y vete a navegar
el amplio mar.
platicar contigo
ya no quiero.
No tienes nada mío,
y nada tuyo
se quedará conmigo.
Del furtivo amor
ya nada queda.
Exhausto estoy de rogar
que me abandones.
De ti, ya nada
me sorprende.
No asoma a mi mente
algún recuerdo grato.
No me queda un ápice
de fuerza para amarte.
¿Qué esperas entonces?
¡Puedes irte!.
Lo mejor por hacer
es despedirnos.
No pretendo actuar
como un farsante.
Amárrate al mástil
de tu embarcación,
y vete a navegar
el amplio mar.