De tanto en tanto pasas tu revista
de justicia, verdad y más patrañas.
Intravenosa dosis moralista.
Lo que nunca tuviste nunca extrañas.
El consumo te entrega nueva lista.
Por cuenta propia cierras las pestañas.
Perfeccionas el acto de escapista.
Con tus fingidas lágrimas te bañas.
Señalas culpas cuando son ajenas
al desgaste valórico imperante
que recibes feliz a manos llenas.
Prefieres esos brillos de diamante
las charlas sin sentido son amenas
y tus mentiras el mejor calmante.