BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre esas raíces atenuantes,
busco la permanencia de las cosas:
objetos, utensilios de madera, copas
de semilla cenicienta, mesas, sillas.
Nada. Y es nada, porque la vida
ataca febrilmente, y deposita en la orilla,
taciturnos soles igual que deportivos
ocasos o miembros de insectos con alas,
todavía.
A ti que defiendes un huracán de compromisos,
de diarios vaticinios con la palabra hecha boca
de cieno; o con esa tempestad insolente de palomas
o sílabas, ya lejos de los labios.
Madera de silos, uva de martirio.
Cual penumbra solicitan la verdadera imagen.
En lo ajeno buscas un perfume de igualdad
de tentativa infinita, de sombrío sol gestual.
Hierbas y razones a veces se confunden, y forman
en su genio, un calabozo alterno, mitad de orgullo,
mitad de incienso.
©
busco la permanencia de las cosas:
objetos, utensilios de madera, copas
de semilla cenicienta, mesas, sillas.
Nada. Y es nada, porque la vida
ataca febrilmente, y deposita en la orilla,
taciturnos soles igual que deportivos
ocasos o miembros de insectos con alas,
todavía.
A ti que defiendes un huracán de compromisos,
de diarios vaticinios con la palabra hecha boca
de cieno; o con esa tempestad insolente de palomas
o sílabas, ya lejos de los labios.
Madera de silos, uva de martirio.
Cual penumbra solicitan la verdadera imagen.
En lo ajeno buscas un perfume de igualdad
de tentativa infinita, de sombrío sol gestual.
Hierbas y razones a veces se confunden, y forman
en su genio, un calabozo alterno, mitad de orgullo,
mitad de incienso.
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