Era el comienzo de la luz
claro mensaje
de que cielos se abrirían
entre nubes demoradas.
Era el comienzo de la luz
envuelta en cendal liviano
trémula en su advenimiento
como un miedo nocturno
como una palabra ahogada.
Fue desde aquel comienzo
que los vidrios se hicieron sólidos
-antes colores sin forma-
para teñir la primera luz
y hacer de la noche sueño.
Y se crearon los mares
y se humillaron los montes
para enriquecer el rayo
de la luz recién nacida.
Y la luz dio forma y dio vida
a la creación inconclusa
descubrió formas latentes
y las tiñó de impreciso color.
El mar en su pereza
de un mediodía aún soñado
es calma y melancolía
y busca infantil la sombra
de los árboles cercanos.
Y la luz todavía joven
se enreda entre hojas y suspiros
aquella luz incipiente
en lejano oriente nacida.
Densa como una promesa
en su esencia de universo
la luz era esa luz de los días
que flota sobre mares y espejos.
Y todavía dentro de ella,
en su núcleo inccesible
está la mirada del Hombre
rayo de muerte o caricia.
claro mensaje
de que cielos se abrirían
entre nubes demoradas.
Era el comienzo de la luz
envuelta en cendal liviano
trémula en su advenimiento
como un miedo nocturno
como una palabra ahogada.
Fue desde aquel comienzo
que los vidrios se hicieron sólidos
-antes colores sin forma-
para teñir la primera luz
y hacer de la noche sueño.
Y se crearon los mares
y se humillaron los montes
para enriquecer el rayo
de la luz recién nacida.
Y la luz dio forma y dio vida
a la creación inconclusa
descubrió formas latentes
y las tiñó de impreciso color.
El mar en su pereza
de un mediodía aún soñado
es calma y melancolía
y busca infantil la sombra
de los árboles cercanos.
Y la luz todavía joven
se enreda entre hojas y suspiros
aquella luz incipiente
en lejano oriente nacida.
Densa como una promesa
en su esencia de universo
la luz era esa luz de los días
que flota sobre mares y espejos.
Y todavía dentro de ella,
en su núcleo inccesible
está la mirada del Hombre
rayo de muerte o caricia.