licprof
Poeta fiel al portal
los mosquitos atacan como francotiradores
como ilustres guerrrilleros
procuran chuparme la sangre
o contagiarme alguna grave enfermedad
me pongo el aerosol correspondiente
pero hay algo de sublime y eròtico en estos microscòpicos animales
no sè muy bien en què consiste eso
pero ahì estàn en bandadas
no respetan a los deudos que asisten a la cremaciòn
indiferentes al velatorio vuelan y zumban alrededor de la viuda
que agita las manos infructuosamente
esto no es todo: hasta en mis màs pesadas pesadillas emergen
toda clase de alimañas en especial arañas
moscardones verdes salen del sueño
y aparecen insidiosos en medio del living
grandes cucarachas negras caen pesadamente en el suelo
procuro aplastarlas con algùn objeto o utensilio
pero raudas escapan veloz y sigilosamente
para no hablar de las moscas que suelen dormir
el el techo blanco de la cocina
como esperando turno
toda clase de monstruos diversos surgen en mis sueños
como en una pelìcula de terror
pretenden pasar a la realidad diurna
adoptando otras formas:
buròcratas arrugados
directivos aullantes
y asì
para escapar a todo esto
escucho buena mùsica
atiendo el telèfono
miro a charles chaplin
o alfredo silva
y a otros còmicos especialistas en lenguaje escabroso y disparatado
pero es inùtil:
las alimañas mencionadas màs arriba persisten en su accionar libidinoso
para no hablar de las ratas que corren por los cables
husmeando quizàs para entrar por alguna ventana abierta
el peligro acecha
la enfermedad la vejez y la muerte
esperan a la vuelta de la esquina y en todo rincòn
adoptando el semblante de grotescos insectos
que no tienen la culpa de nada:
ellos son mera naturaleza
y yo me considero un tipo libresco
que escribe para olvidar todo eso
y que en algùn momento debe dejar no la pluma
sino el teclado
no obstante, debo hacer gimnasia: estirar las piernas
bailar un poco frente a un espejo enorme
que refleja mis canas y mi panza
mover el esqueleto
de lo contrario me duele la cintura
de tanto estar sentado y acostado
es entonces cuando dejo de escribir
aunque sigo escribiendo en mi cabeza
fijo recuerdos registro
fotografìo
y olvido
de vez en cuando arrojo cosas imposibles
simplemente inservibles:
ya no sirven alguna vez sirvieron para algo
los insectos continùan revoloteando
ellos hacen sus quehaceres y yo los mìos
y asì convivimos aunque tomo los recaudos correspondientes:
principalmente me pongo el aerosol antinsectos
pero en algùn momento hay que dejar de escribir
yo quisiera sin embargo continuar escribiendo
pero no: ya no puedo màs
como ilustres guerrrilleros
procuran chuparme la sangre
o contagiarme alguna grave enfermedad
me pongo el aerosol correspondiente
pero hay algo de sublime y eròtico en estos microscòpicos animales
no sè muy bien en què consiste eso
pero ahì estàn en bandadas
no respetan a los deudos que asisten a la cremaciòn
indiferentes al velatorio vuelan y zumban alrededor de la viuda
que agita las manos infructuosamente
esto no es todo: hasta en mis màs pesadas pesadillas emergen
toda clase de alimañas en especial arañas
moscardones verdes salen del sueño
y aparecen insidiosos en medio del living
grandes cucarachas negras caen pesadamente en el suelo
procuro aplastarlas con algùn objeto o utensilio
pero raudas escapan veloz y sigilosamente
para no hablar de las moscas que suelen dormir
el el techo blanco de la cocina
como esperando turno
toda clase de monstruos diversos surgen en mis sueños
como en una pelìcula de terror
pretenden pasar a la realidad diurna
adoptando otras formas:
buròcratas arrugados
directivos aullantes
y asì
para escapar a todo esto
escucho buena mùsica
atiendo el telèfono
miro a charles chaplin
o alfredo silva
y a otros còmicos especialistas en lenguaje escabroso y disparatado
pero es inùtil:
las alimañas mencionadas màs arriba persisten en su accionar libidinoso
para no hablar de las ratas que corren por los cables
husmeando quizàs para entrar por alguna ventana abierta
el peligro acecha
la enfermedad la vejez y la muerte
esperan a la vuelta de la esquina y en todo rincòn
adoptando el semblante de grotescos insectos
que no tienen la culpa de nada:
ellos son mera naturaleza
y yo me considero un tipo libresco
que escribe para olvidar todo eso
y que en algùn momento debe dejar no la pluma
sino el teclado
no obstante, debo hacer gimnasia: estirar las piernas
bailar un poco frente a un espejo enorme
que refleja mis canas y mi panza
mover el esqueleto
de lo contrario me duele la cintura
de tanto estar sentado y acostado
es entonces cuando dejo de escribir
aunque sigo escribiendo en mi cabeza
fijo recuerdos registro
fotografìo
y olvido
de vez en cuando arrojo cosas imposibles
simplemente inservibles:
ya no sirven alguna vez sirvieron para algo
los insectos continùan revoloteando
ellos hacen sus quehaceres y yo los mìos
y asì convivimos aunque tomo los recaudos correspondientes:
principalmente me pongo el aerosol antinsectos
pero en algùn momento hay que dejar de escribir
yo quisiera sin embargo continuar escribiendo
pero no: ya no puedo màs